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2007 Todos los derechos reservados.
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LA SEGUNDA EDAD DE HIERRO EN EUROPA




INTRODUCCIÓN

Desde mediados del siglo VII a.C. y sobre todo del siglo VI, la Europa bárbara mantiene contactos con el Mediterráneo por la vía del estaño británico. Ya en el siglo V se produce la quiebra del mundo hallstáttico, y desde la primera mitad de éste, queda arqueológicamente  constatada la desintegración de esta sociedad. No están muy claras las causas de esta caída.  Va acompañada por movimientos de grupos humanos que posteriormente entrarán en conflicto con el mundo mediterráneo. Hubo un rápido crecimiento demográfico, y se producen migraciones masivas hacia Italia y Grecia. Al mismo tiempo,  aparecen enterramientos en túmulos que ofrecen ajuares muy ricos distintos a los hallstátiicos, ubicados geográficamente en la región media del Rhin.  Todo esto señala el inicio de la segunda Edad de Hierro y de la civilización de La Tène.

En Europa oriental y las estepas euroasiáticas aparecen una serie de pueblos, conocidos ya por Heródoto. Para algunos autores, son dos grandes grupos culturales: los escitas (norte del Mar Negro) y los saces.  Para otros autores, son culturas locales con algunos elementos comunes. La población no es uniforme étnicamente ni tienen una lengua en común.

En el sudeste de Europa, las culturas posteriores al año 500 a.C. se convierten progresivamente en los pueblos bárbaros. A partir de ahora, se puede hablar de pueblos que establecen relaciones con las civilizaciones ya urbanas.

Escitia es el nombre que recibe la vasta estepa que se extiende desde Valaquia al sur de Siberia. Entre los escitas se diferencian los nobles (poseían caballos) y el resto de la población. Las ricas tumbas de los guerreros dan buena muestra de ello, y el armamento que aparece en ellas revela el gran desarrollo de su capacidad militar (puntas de flecha trilobuladas de bronce, lanzas, espadas de hierro, ..)

LOS CELTAS

Aparecen citados por autores griegos del siglo V a. C, como los habitantes del oeste y norte del Mediterráneo occidental más allá de los Alpes, y como el mayor pueblo conocido de las poblaciones bárbaras de la Europa templada.  Pertenecían a la rama occidental de la familia indoeuropea.  El mundo céltico surgirá como evolución de las poblaciones indígenas de los Campos de Urnas del Bronce final (1.200-800 a.C.), con continuidad en la cultura Hallstáttica. La coincidencia del área nuclear Hallstáttica con el mundo céltico del siglo V permite suponer que los hallstátticos situados entre Borgoña y Bohemia  fueron los antepasados inmediatos (protoceltas) de los celtas de La Tène.

Los celtas (Keltoi en las fuentes clásicas)  eran una etnia coherente, reconocida por sus vecinos mediterráneos por sus peculiares formas de vida, organización socio-política, cultura y, sobre todo, la lengua (solamente conservada en tradición oral)

La aparición de los celtas coincide en el campo arqueológico con las principales manifestaciones del complejo cultural de la segunda Edad de Hierro que es La Tène o Lateniense.

Los celtas habrán ocupado, de manera más o menos continua, una buena parte de los territorios continentales de Europa, desde las Islas Británicas y las costas continentales atlánticas hasta la desembocadura del Danubio y desde la P. Ibérica hasta las costas del Mar del Norte. Pero se acusa en esta amplia zona una poliformía de rasgos físicos y aunque existe una cierta identidad de cultura material, se dan también sensibles diferencias en su utillaje, características urbanas y económicas.


CIVILIZACIÓN DE LA TÈNE

1- Generalidades

Esta cultura viene del yacimiento del mismo nombre situado en un brazo de tierra del lago Neuchâtel, donde se descubrió un amplio conjunto de objetos metálicos que corresponden en su mayoría a La Tène medio (La Tène C.)

Gran novedad de este momento quedará reflejada en las necrópolis, en las que el altísimo número de tumbas parece denotar una gran explosión demográfica a partir del siglo V, posiblemente en relación directa con una mejor del nivel de vida. Esto último debió resultar posible gracias a la introducción de nuevos aperos de labranza, como el arado metálico, y, sobre todo, por la aparición de la guadaña, y con ella de la  pradera artificial, del almacenamiento del heno y de la estabulación del ganado en la estación invernal.

La cultura de La Tène se identifica con los celtas. El territorio "estricto" de esta cultura se sitúa desde el Marne al alto Danubio, aunque objetos y elementos artísticos  vinculados a ella se extendieran al Danubio medio, norte de Italia, Península Ibérica e Islas Británicas.

Se han realizado numerosos intentos de clasificación de este periodo, partiendo de diferentes postulados. La primera se debe a Otto Tischler (1.885) basándose en la tipología de las fíbulas y espadas:

       Tène I o antiguo: 400-300 a.C.
       Tène II o medio : 300-100 a.C.
       Tène III o tardío: 100 a.C. hasta la conquista romana

y el último, J. Collins (1.989) propone las siguientes etapas:

       La Tène A: fase clásica  (500-400 a. C)
       La Tène B: época de expansión (siglos VI y III a. C)
       La Tène C:  fase de los oppida (150-50 a. C)

La civilización de La Tène finaliza con la incorporación de sus territorios al Impero Romano, y la imposición de la cultura latina.  Este desmembramiento es sólo aparente, ya que la tradición de los celtas se conservará en muchos aspectos  y en muchos lugares.



2 - Asentamientos y necrópolis.

En el siglo V, ofrece dos tipos fundamentales: fortificados y hábitat rural. Los primeros, en altura, tienen un baluarte de piedras secas dispuestas formando aparejo con un armazón de vigas, y con un ancho foso que rodea el exterior. Son de pequeño tamaño, y en su interior hay casas de madera de planta rectangular. Los asentamientos abiertos, estaban constituidos por pequeñas aglomeraciones de viviendas (3 y 5) en madera. Estas eran las más comunes.

En el periodo final de La Tène, el hábitat característico será el oppidum (usado por César para referirse a los poblados fortificados en la campaña de las Galias) El término designa un emplazamiento estratégico fortificado de grandes dimensiones.
Se trata de lugares centrales únicos, con centros administrativos importantes, con un monopolio sobre el área circundante proporcionado por la facilidad de mercado y comercio, y a menudo también por su producción industrial. Estos asentamientos marcan el inicio del urbanismo en el Europa templada. Destacan los de Manching (Alemania) y Bibracte y Alesia (Francia)

Hay dos tipos constructivos para las fortificaciones: el muro gálico y el tipo Kelheim. El primero  es típico del área gala y el segundo predomina en centro-europa.

En su interior, lo más usual es un trazado irregular, pero hay casos, como el mencionado Manching: gran  oppidum de 380 ha, defendido por una muralla de 7 km de perímetro (tipo muro gálico), con la puerta situada al este. Las calles se orientan de este a oeste; a lo largo de la calle principal, se han descubierto numerosas estructuras de habitación para usos artesanales y otras alargadas, que pudieran destinarse a almacenes. Se conocen líneas de empalizada, dispuestas en torno a grandes edificios que se relacionan con la residencia de la élite (este asentamiento se destruyó a mediados del siglo I a. C.)

En las Islas Británicas aparecen los "crannogs", fuertes de muy escasa envergadura y gran singularidad, como islotes artificiales en terrenos de marisma o lacustres. También aparecen las torres escocesas o "brochs", que recuerdan en su esencia a los talayots baleáricos y a las nuraghas sardas, poniendo de manifiesto una vez más la personalidad cultural de las islas.

En el aspecto funerario, se advierte una cierta continuidad respecto a la cultura Hallstáttica, ya que no puede hablarse de una forma específica de enterramiento céltico, al documentarse indistintamente los ritos de incineración e inhumación. Inicialmente, en los territorios propiamente de La Tène, parece prevalecer la inhumación, a veces bajo túmulos de nueva planta, pero casi siempre aprovechando otros anteriores, hallstátticos.  Es por entonces cuando deben situarse buena parte de los enterramientos de carro, en línea igualmente con los de Hallstatt, aun cuando ahora el vehículo sea de sólo dos ruedas enormes, frente al típico carromato, o vagón hallstáttico, de dos ejes. Hasta en Inglaterra, donde el rito de incineración apenas si se había visto interrumpida a lo largo de toda la Edad de Bronce y el primer Hierro, a partir de 425 aparecerán las tumbas tumulares con inhumación en carro, para no volver a la incineración hasta, aproximadamente, el año 100.  Durante el periodo tardío de La Tène, se apreciará un generalizado y claro incremento de las incineraciones, incluso en regiones como Las Galias, donde antes predominó la inhumación. Coincidiendo  con el auge de las cremaciones, la tradición funeraria tumular experimentará una clara regresión, se perderá de manera prácticamente definitiva, la idea de la tumba de carro y a cambio proliferaran las tumbas de formas simples, normalmente planas.

La presencia de armas es casi una constante en los ajuares funerarios masculinos. Predominan las espadas, cortas inicialmente, más largas después, pero siempre de hierro y con lengüeta. Hay también evidencias del uso de escudos (en las tumbas de Baviera se documentan ejemplares de madera y a partir del 300 se generalizan los cascos, consiguiendo gran celebridad el de tipo oblongo, con cubrenuca o visera y botón terminal, tan frecuentes en las tumbas del norte del Italia.

En las tumbas femeninas son más abundantes, por el contrario, los adornos y aderezos de vestidos, como las torques (los más característicos son los que tienen sus extremos anudados), brazaletes, anillos, cadenas fíbulas, espejos (imitan en cierto modo a los etruscos), etc.

3 - Economía y sociedad.

La economía muestra una agricultura muy evolucionada y de gran productividad. Se ocupan nuevas tierras y hay un cambio en la producción de especies animales y vegetales. Como base alimenticia, cereales y leguminosas, con un crecimiento del centeno, que se añade a la cebada. Con ésta última, elaboran la cerveza.

La ganadería desempeña un importante papel, con parte de las tierras dedicados a la alimentación del ganado. Aumento del ganado bovino, que proporcionaba carne y leche. El ganado ovino también era proveedor de carne y productor de lana.

La base de la riqueza debió de estar en el control de la producción de hierro. El cobre y el oro fueron intercambiados por importaciones.  El hierro se usaba para forjar, además de armas ofensivas y defensivas, numerosos utensilios, como navajas de afeitar, tijeras, aros para ruedas, y adornos para carros.

La sal fue uno de los productos más importantes. Las minas de Hallstatt, que continuaron explotándose  en La Tène A, se cerraron a finales del siglo V a.C. como consecuencia de un desprendimiento de rocas, pero aparece un nuevo centro al sur de Salzburgo, que se convierte en el yacimiento más rico de este periodo, reflejado en los enterramientos: bajo túmulo con carro, espadas, fíbulas y cerámica. Esto pone en evidencia que los yacimientos más relevantes durante La Tène A son aquellos en los cuales se registra la asociación de enterramientos ricos con recursos de materias primas.

A finales del siglo IV a.C. se constata la aparición de las primera monedas en el continente, y en las Islas Británicas no llegarán hasta el siglo I a.C., y ello por las migraciones belgas. Esto constituyó un cambio importante, ya que se va sustituyendo el sistema de trueque por el intercambio monetario.

4 - Arte y cultura material.

Se aplica básicamente a pequeños objetos, como joyas, armas, vajillas, monedas, etc. En piedra hay algunas esculturas, y todo lo antes mencionado tiene caracteres regionales propios.

En los primeros momentos, entre el 500 y 400 a.C. (los historiadores de arte lo llaman periodo orientalizante), se adopta el rico repertorio de motivos artísticos procedentes del Oriente Próximo: palmetas, flores de loto, caras humanas, seres míticos, etc. , así como el empleo del compás.

La región de Hunsrück-Eifel fue el centro innovador  de la creación artística, siendo el trabajo del metal el principal soporte de este nuevo estilo, cuyas piezas provienen principalmente de las tumbas de la zona del Mosela.

Durante La Tène B predominó y se generalizó el estilo Waldalgesheim, apareciendo en torques, brazaletes y adornos, al tiempo que en las guarniciones de los carros, lanzas y vainas.

El final de La Tène B y el comienzo de La Tène C supone la mayor expansión  de dicha cultura. Los tipos de espadas, fíbulas y los diferentes estilos son similares desde Turquía hasta Irlanda, y desde el norte de Italia hasta el sur de Polonia.

5 - Religión.

Plinio el viejo destaca la importancia del muérdago  para los celtas, símbolo sagrado por excelencia. Otro tema iconográfico importante es el del caballo de cabeza humana.
Los druidas era la casta considerada la élite intelectual, y a ellos correspondía conservar y perpetuar la doctrina.