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2007 Todos los derechos reservados.
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LAS NUEVAS FORMAS DE VIDA DEL NEOLÍTICO



1. EL CONCEPTO DE NEOLÍTICO: HIPÓTESIS SOBRE LAS CAUSAS DEL CAMBIO
    CULTURAL

     Dentro de la actual orientación de los estudios de Prehistoria, el Neolítico aparece definido por sus formas de vida campesina, con una economía de producción de alimentos y, en consecuencia por una profunda transformación en la vida del hombre prehistórico, tanto en su relación con el medio geográfico como en las propias relaciones internas y organización de la comunidad reagrupada en poblados de carácter estable. Otros aspectos como los elementos de su cultura material, los cambios tecnológicos, la interrelación entre las distintas comunidades o grupos están estrechamente ligados al hecho fundamental: el cambio de formas de vida en relación a las propias de los grupos de cazadores y recolectores.
La problemática de la investigación actual está en saber el cuando, cómo y por qué se produjo este cambio, o en como fue la transición de los grupos cazadores y recolectores en poblaciones agrícolas y ganaderas, y cuales fueron las causas y motivaciones del mismo. La base para este estudio son las poblaciones mesolíticas y epipaleolíticas, que son sobre las que se produjo la transformación, ya que algunos aspectos de esta sedentarización y selección de especies animales y recolección intensiva de plantas con su almacenamiento ya se producían en estas poblaciones, sin que llegara a ser una auténtica neolitización. Como son los casos de grupos epigravetienses de Europa Central, en los cuales se produjo un reagrupamiento de población y posible sedentarización. Así como los natufienses palestinos, que sabemos que recolectaban cereales, pero sin ser tan especializada como se creía, pero sus asentamientos sirvieron de base a la instalación de los sucesivos poblados neolíticos.

1.1 Hipótesis sobre las causas del cambio cultural
Gordon Childe
     Fue el primero que abordó el estudio del Neolítico como una transformación en la vida del hombre. Lo llamó la "revolución neolítica", con centro originario en Próximo Oriente extendiéndose por el Mediterráneo y Europa. Otros centros de origen serían Asia Oriental y América Central, desde donde se extienden por amplios espacios geográficos, y son focos de origen de los principales cultivos de cereales: trigo, arroz y maíz. El origen de las formas de vida neolíticas estaría en los cambios climáticos de finales del Pleistoceno y principios del Holoceno, produciéndose una desecación de amplios espacios, siendo los pequeños reductos con recursos de agua donde se refugiaron animales y vegetales así como el hombre, controlando y aprovechándose, domesticándolas y conservando, así como garantizando su reproducción. Es la Teoría de los oasis, debilitada cuando se demostró que, precisamente en esa zona, los cambios climáticos no fueron tan importantes como Childe pensaba.
W. Perry
     Su "teoría de los ríos", similar a la de Childe, proponía que la domesticación se llevó a cabo en las proximidades fluviales.
Braidwood
     El cambio es debido a un proceso cultural gradual: la necesidad del hombre de una mayor estabilidad y su relación cada vez más estrecha con su entorno natural, da lugar al proceso de neolitización.
Binford y Flannery
     El cambio es debido a causas demográficas, como el aumento de la población, y por tanto existe la necesidad de un mayor aporte alimenticio. Lo que se duda es si el aumento de población es una consecuencia o una causa de la Neolitización.

Otras tendencias
     La teoría de los centros nucleares de G. Childe es duramente criticada por los partidarios de la Teoría de la neolitización Policentrista, con diferentes focos iniciales incluso en Europa. Se basa en un principio de convergencia que explicaría el que el hombre llegara a soluciones semejantes en lugares de la Tierra muy distantes, sin relación entre sí, pero teniendo en cuenta los contactos entre poblaciones ya neolíticas y otras que no lo eran por medio de la ganadería y el pastoreo y la movilidad que conlleva el aprovechamiento de los pastos estacionales, así como la movilidad debido al agotamiento de las tierras de agricultura.
Algunos historiadores adoptan una posición ecléctica: admiten la posible llegada de ciertos estímulos y especies domésticas del Próximo Oriente, pero considerando fundamental la valoración del substrato indígena previo, que podía haber alcanzado la situación adecuada para que la neolitización se produjera en su seno.

Conclusión
     Hay que tener en cuenta que es en el Próximo Oriente, en Siria y Palestina, donde más tempranamente (8000 a.C.) aparecen las nuevas formas de vida: la agricultura. Por otro lado hay que tener en cuenta también que el largo proceso de neolitización incidió en todos los aspectos de la vida del hombre: su organización social e ideológica, su hábitat y componente demográfico, su tecnología y cultura material, lo que en cierto modo hace válido el término de "revolución neolítica" de Childe, incluso por la relativa rapidez con que se produce, si se mide con la escala cronológica de los cambios en la Prehistoria. El Neolítico inicial en el Próximo Oriente se revela como un proceso lento, pero las nuevas formas de vida se instalan también en otras zonas donde no se documenta este proceso de transformación, sino más bien una implantación global, coherente y estructurada, a la que si podría aplicarse el termino de "revolución" en relación a su situación anterior. Por ejemplo, el Levante español (Coveta de L´Or, Sarsa o Cendres), que son instalaciones neolíticas insertadas en un ambiente de tradición epipaleolítico.
     El fenómeno tecnológico (nueva piedra) y la transformación económica (economía de subsistencia) forman parte del proceso de neolitización. Aspectos como la sedentarización, que se consideraban estrechamente ligados a ella, se ha demostrado que en ocasiones son anteriores a la agricultura y el pastoreo, lo mismo ocurre con los cambios ideológicos constatados en el Próximo Oriente. Por tanto , la definición de un grupo humano como neolítico, no puede hacerse en función de una determinada variable cultural, sino den una transformación global hacia el modo de vida campesina, con producción de alimentos, lo que conlleva cambios profundos en su vida social respecto a otros tiempos de la Prehistoria.


2. LA SEDENTARIZACIÓN Y  LA ORGANIZACIÓN DE LA VIDA SOCIAL EN
    POBLADOS

     Podría definirse como el agrupamiento de una población reunida por una comunidad de intereses en relación a un territorio o espacio geográfico concreto. Sobre él se sustenta su forma de vida a partir de una instalación permanente. La instalación permanente serviría además como reafirmación de la propiedad de un territorio por parte de una comunidad.
     A partir del Neolítico la sedentarización se generaliza, debido a las nuevas técnicas agrícolas y ganaderas, que facilitan al mismo tiempo la posibilidad de agrupamientos mayores de población y organizaciones sociales más complejas, incluso con grupos especializados en cultivos y ganadería estabulada o pastoreo.
El asentamiento fijo, "poblado" o aldea
     Adquiere gran importancia en este período. Es una estructura de hábitat agrupada de varias habitaciones, que se ocupan de forma simultánea, respondiendo a las necesidades del grupo. Se distingue del campamento en que éste es estacional e incluso nómada.
     Sobre el 10.000 a.C. aparecen los primeros poblados mesolíticos natufienses, sin agricultura ni ganadería, pero con una gran sedentarización.
     En el mesolítico Kebariense las casas son pequeños abrigos circulares parcialmente enterrados en el suelo, con paredes revestidas de piedra y suelos enlosados con hogar excavado en el interior y cubiertas con materiales ligeros.         
      En la fase siguiente, el Neolítico precerámico (8000 a.C.), los poblados aumentan de superficie (2 o 3 Has.). Casas sin orden aparente, sobre superficie del suelo con armazones de madera y barro, circulares, pero con compartimentos. Más tarde son rectangulares de planta simple de uno o dos niveles, con pequeños espacios de almacenamiento asociados al de la habitación. Cimientos con zócalos de piedra, con una estructura de adobes o tapial, revestida de enlucidos de cal y yeso, techo plano de tierra sobre un armazón de madera y caña.
     Hacia el 6000 a.C. de dan los primeros elementos de urbanismo regularizado, a modo de calles y plazas. Casas con planta rectangular con varias habitaciones a veces comunicadas y aglomeraciones cada vez más grandes (10 Has.), pero siguen siendo aldeas. Las ciudades aparecerán 3000 años después, con sus edificios de prestigio y los primeros testimonios administrativos con los documentos escritos.
Europa
     El poblado aparece a mediados del VI milenio, conviviendo con campamentos por largo tiempo de cazadores recolectores, en Karanovo (Bulgaria), que es la única región de Europa donde se han excavado plantas completas de poblados con una organización interna de calles y a veces rodeados de empalizadas. Casas rectangulares (5 o 6 m. de lado), con entramados de pequeños troncos y argamasa de paja y barro.
   A mediados del V milenio, en la región de Tesalia (Grecia), casas cuadrangulares, de adobe con zócalos de piedra, con los muros reforzados por los contrafuertes interiores, las llamadas tipo Tsangli.
     En la zona mediterránea, destaca el poblado neolítico antiguo con cerámica cardial de Courthezon (Francia) en el 4.650 a.C., con suelos empedrados de cabañas circulares que llegan a los cinco metros de diámetro, junto a otras de 1 m. de diámetro (posibles hogares).
     En el área danubiana, en el V milenio existieron grandes construcciones alargadas rectangulares y después trapezoidales, con techo a doble vertiente y cubierta vegetal, sostenido por un fuerte armazón de madera apoyado sobre gruesos postes de madera. Los muros son de entramado de madera y barro y están bordeados al exterior por fosas de desechos de habitación.
     En el Neolítico Medio y Reciente ( 3700/3500 a.C.), destacan los ejemplos de la adaptación al medio de las viviendas son las viviendas lacustres de los lagos suizos y del Jura francés en Charavines y Clairvaux.

3. LOS INICIOS DE LA DOMESTICACIÓN DE PLANTAS Y ANIMALES

     Los primeros ganaderos actuaban de forma empírica, como consecuencia de sus propias observaciones sobre el comportamiento de la naturaleza. Para la Paleobotánica, uno de sus objetivos actuales es el interés por conocer el comienzo del uso de plantas cultivadas por el hombre. Actualmente es posible recuperar numerosos restos vegetales y de microfauna en las excavaciones arqueológicas, mediante el sistema de flotación de las tierras que forman los suelos, y, gracias a ello, se dispone de muchos más restos.
     Los estudios carpológicos (del fruto) sobre restos de simientes, que a veces se conservan de forma excepcional en los yacimientos arqueológicos gracias a que fueron sometidos a malteado, permiten definir su carácter silvestre o doméstico.
     En cuanto a la domesticación de animales, se ha avanzado mucho con el estudio de las especies originarias salvajes y su distribución geográfica a comienzos del Holoceno, así como la presencia de las primeras especies domésticas en los yacimientos prehistóricos, aunque en muchos ocasiones su determinación plantee problemas difíciles.
3.1. Las plantas cultivadas
     El Mediterráneo oriental fue el área natural de origen y manipulación de las primeras plantas cultivadas. La primera fase del proceso es el cultivo de tipo silvestre con semillas recogidas en las áreas de origen. Luego se hace la selección de plantas mutantes, y con la intervención humana se logra la eliminación de los tipos silvestres originales. Tras este proceso, las plantas cultivadas necesitan de la intervención humana para sobrevivir.
     Las gramíneas de tipo silvestre antecesoras del trigo y la cebada se desarrollan en zonas del suroeste de Asia.
     El primer cereal que se domesticó, el trigo (Triticum monococcum monococcum) procede del trigo silvestre (Triticum boeoticum) que aún crece silvestre en Próximo Oriente, y aparece hacia el 8800 a.C. en los niveles neolíticos de Aswad (Siria). Algo más tarde hay cereales domésticos en Jericó, Gilgal y Netiv Hagdud (Palestina), y en el neolítico de Abu Hureyra, (Siria). Este trigo
     Los cereales son fácilmente almacenables y si se guardaban en condiciones adecuadas pueden conservarse largo tiempo sin perder sus cualidades nutritivas.
     Guisantes y lentejas también se cultivaron, aunque en menor medida, desde comienzos de Neolítico.
     La cebada aparece también en asentamientos neolíticos del Próximo Oriente y también crece allí silvestre. La lenteja tiene su antecedente silvestre en Europa y Asia Occidental, aparece a fin del IX milenio en Abu Hureyra
     El cultivo del arroz se inició al este de Tailandia (5500 a.C.) y aparece en el 2000 a.C. en el Neolítico del Sur de China. Su antecedente silvestre es originario de las Indias Orientales. El cultivo más importante durante el Neolítico Chino es el mijo.
     El maíz, originario de América, en la actualidad no se encuentra en estado silvestre, y era la alimentación básica de las poblaciones precolombinas de Perú y América Central. Tiene un origen controvertido. En Méjico aparece en Tehuacan (6800-5000 a.C.). En América del Sur el maíz más antiguo procede de Ayacucho (6500-5500 a.C.). Pero al parecer en América se cultivaron antes otra plantas como la calabaza, habichuelas y el pimiento desde el 6500 a.C.
     El lino, como planta oleaginosa y como fibra textil, también tuvo su importancia, conservándose tejidos sobre arcilla en el Neolítico Precerámico de Jarmo y en El Fayum se han encontrado fragmentos de tejido de lino fechados hacia el 4500 a.C.

3.2. Los animales domésticos
     La relación del hombre con los animales a lo largo de la Prehistoria es mucho más compleja y depende de las características de cada especie, de sus posibilidades de acercamiento al hombre y de la edad.
     La verdadera domesticación supone cambios biológicos en el animal, influye en sus características genéticas produciendo modificaciones taxonómicas y también cambios en la relación del animal con el grupo humano. Los animales vivos se integran en la organización socioeconómica del grupo humano. Cuando el hombre aísla un grupo de animales, da lugar a la consanguinidad, favoreciendo la aparición de genotipos nuevos, seleccionados por él, desaparece la selección natural, y ya no pueden sobrevivir sin él. Da lugar a nuevas razas, y sobre todo, y según las necesidades, da lugar al aprovechamiento por la comunidad humana por su carne, lana, leche o fuerza motriz.
     Estudios paleozoológicos han aislado las especies salvajes que dieron lugar a los primeros animales domésticos. La domesticación de las primeras especies (oveja, cabra, cerdo, buey) se da ya en tiempos muy antiguos en Próximo Oriente, donde están los antecesores de la cabra y  la oveja, mientras que los del buey y el cerdo se situaban en un hábitat mas extenso en el continente eurasiático.
     En el natufiense ocupa un papel importante la gacela, la cabra salvaje y la pesca.
     La domesticación del perro está documentada en el Próximo Oriente en el Epipaleolítico de los Zagros y en el natufiense antiguo desde hace unos 13.000 años, a partir del Canis lupus. En Europa es más tardío: Star Carr hace 10.000 años, al igual que en América: Idaho hace 10.400 años.
     La cabra parece haber sido el primer animal propiamente doméstico, documentada desde el Neolítico precerámico del Levante, con origen en la cabra salvaje del Próximo Oriente, con hábitat en ambientes rocosos.
     El cordero doméstico, procedente del Ovis orientalis, de hábitat menos montañoso, existía ya en el Neolítico en diferentes áreas desde hace unos 8.500 años.
     La domesticación del buey doméstico se documenta al final del Neolítico precerámico en Levante hace unos 8.000 años.
     El cerdo doméstico, cuyo antecedente es el jabalí, tiene antecedentes de domesticación desde hace unos 8.000 años, mientras que el caballo fue aprovechado mucho más tarde, en las llanuras del mar Negro, hace unos 5.800 años, extendiéndose posteriormente. Procede del Tarpán o del caballo de Przevalski (ambos Equus ferus), especie que a final del Pleistoceno vivía en las estepas de Eurasia, España, China, el Zagros, Turquía y Levante.


4. EL DESARROLLO TECNOLÓGICO. LOS INTERCAMBIOS

     El desarrollo tecnológico en el Neolítico fue consecuencia de un proceso continuado en el que a los logros anteriores se sumaron aportaciones diversas, motivadas por la adaptación a las nuevas formas de vida y a los recursos. La siembra, recolección, almacenamiento y molienda exigían un material adecuado, así como la construcción de viviendas sólidas, por lo que el utillaje en madera y piedra evolucionó según las necesidades funcionales, haciéndose más especializado y selectivo. Se generalizó el pulimento de la piedra con materias primas muy seleccionadas por su resistencia, operatividad, carácter ornamental y disponibilidad: hachas, azuelas, piedras de moler, etc. en diferentes materiales, con un buen conocimiento de técnicas de talla y abrasión, así como las posibilidades de talla de las diferentes rocas.
     Evolucionó igualmente el vestido y el adorno, con técnicas de cestería y tejido de fibras de origen vegetal y animal. Existen indicios de tejido de lino (El Fayum, V milenio), trenzado de fibras (Cueva de los Murciélagos, Albuñol, Granada) y calzado de esparto (también en Albuñol). Las representaciones en cerámica, los husos, carretes y pesas de telar se generalizan en el Neolítico medio (un buen ejemplo son los lagos suizos). La cestería está documentada desde el Neolítico precerámico en Nea Nicomenda (Grecia).
La cerámica
     Es uno de los logros más importantes del Neolítico, que supone la transformación de la materia sólida en sustancia plástica y, tras una cocción, de nuevo en materia sólida. Con ello se consigue la creación de materiales que pueden colocarse al fuego, con propiedades impermeables, gracias al aprovechamiento de las cualidades de plasticidad y resistencia al fuego de las arcillas.
     Las aplicaciones fueron múltiples, desde su uso en la fabricación de silos de almacenamiento y construcción de paredes hasta recipientes, otros utensilios de uso doméstico y elementos de adorno.
     La cerámica ofrece numerosas variaciones morfológicas, técnicas y decorativas, siendo además frágil y económica. Sus restos han permitido establecer secuencias evolutivas, clasificadas en horizontes o culturas, permitiendo la identificación de grupos concretos.
Los intercambios: el comercio
     La realidad arqueológica parece demostrar que estas primeras civilizaciones sedentarias tuvieron un extenso movimiento de intercambios, gracias a la presencia de objetos en poblados que no son de origen local. La sociedad neolítica empezó a demandar determinados bienes, materias primas y diversos objetos. Lo más probable es que se tratara de intercambios reducidos, facilitados por desplazamientos de grupos o individuos, lo que permitiría el trueque entre diferentes comunidades e intercambio de presentes.
     En algunas ocasiones sí parece existir auténticas redes de intercambio de determinadas materias primas de alta demanda, incluso a distancias considerables, como en el caso de la obsidiana, roca volcánica muy escasa, procedente de Anatolia, las Cícladas, las Lípari o Cerdeña. Otras rocas basálticas tuvieron distribución más restringida para la fabricación de hachas o recipientes de lujo. Un caso destacado en el Neolítico peninsular avanzado es el uso de adornos de piedra verde (calaita) en sepulcros de fosa en Cataluña, provenientes de la explotación minera de Can Tintoré (Gavá, Barcelona), con pozos y galerías. A estas comunidades, de organización compleja y estable, cabe atribuirles una actividad comercial de bienes de tipo santuario. No sólo revelan una capacidad técnica extraordinaria en los trabajos de obtención de esta minería (túneles mineros hechos con hachas de piedra) sino en la posterior elaboración de collar, resultando piezas sólo comparables a las halladas en los túmulos bretones.


5. LA IMPLANTACIÓN Y EXPANSIÓN DE LA AGRICULTURA Y LA GANADERÍA

     A modo de colofón, considerar que la agricultura y la ganadería son los motores del cambio de vida del hombre prehistórico. Implantación es aquí sinónimo de  instauración y expansión significa dos cosas: expansión geográfica y expansión de técnicas e ideas.
     El registro arqueológico nos da en algunos casos la información suficiente para que podamos considerar que se ha producido el cambio en un determinado lugar y si éste se ha implantado ex novo (ya formado y procedente de otro lugar) o bien mediante la transformación de aculturación de una cultura preexistente.
     La "colonización" suponía la expansión y ocupación de un territorio nuevo por grupos campesinos. Pudo hacerse por vía terrestre o marítima. La aculturación ha dado lugar a una gran variedad de modelos explicativos de cómo se fueron produciendo los fenómenos de interacción.