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2007 Todos los derechos reservados.
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TEMA VII. ORIGEN Y EVOLUCIÓN DE LA HUMANIDAD




1-TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN Y DESARROLLO DE LA PALEONTOLOGÍA        
1.1   Creacionismo        
1.2.  Catastrofismo        
1.3.  Uniformismo        
1.4.  Evolucionismo        

2-MECANISMOS BIOLÓGICOS DE LA EVOLUCIÓN HUMANA        
2.1   Los cromosomas        
2.2.  La locomoción        
2.3.  La mandíbula        
2.4.  El cerebro                   

3-LOS PRIMEROS PRIMATES        
3.1.  Entre 40 y 20 m.a.        
3.2.  Entre 20 y 6 m.a.        

4.EL PROCESO DE HOMINIZACIÓN (ENTRE 6-3,5 M.A.)        
4.1.     Ardipithecus ramidus        
4.2.     Los Australopithecus        
4.2.1.  Australopithecus anamensis (4,2-3,9 m.a.)        
4.2.2.  Australopithecus afarensis (4-2,5 m.a.)        
4.2.3.  Australopithecus bahrelghazal (4,3 m.a.)        
4.2.4.  Australopithecus africanus (2,5 m.a.)        
4.2.5   Australopithecus aethiopicus o paranthropus aethiopicus (2,5 m.a.)        
4.2.6   Australopithecus boisei o paranthropus boisei (2,3-1,2 m.a.)        
4.2.7.  Australopithecus robustus o paranthropus robustus (1,8-1,5 m.a.)        
4.2.8.  Australopithecus gahri (2,5 m.a.)        

5. EL GÉNERO HOMO        
5.1.    Homo habilis        
5.2.    Homo rudolfensis        
5.3.    Homo erectus        
5.3.1. Homo ergaster antes Homo erectus en Africa        
5.3.2. El Homo erectus en Asia        
5.3.3. El Homo erectus en Europa. Homo antecessor        
5.3.4. El Homo erectus en Europa. Homo heidelbergensis        
5.4.    El Homo sapiens neandertalensis        
5.5.    Problemas filogenéticos sobre la transición entre neandertales y sapiens sapiens        
5.6.    El Homo sapiens sapiens        
5.7.    Arboles filogenéticos        

1-TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN Y DESARROLLO DE LA PALEONTOLOGÍA
1.1 Creacionismo
   Defendido por J.Ussher,arzobispo de Armag,en el siglo XVII.Contando las generaciones que se reflejaban en la Biblia,y agregando las de la historia moderna,fijó la fecha de la creación de la Tierra en el 23 de octubre de 4004 antes de Cristo.Esta teoría encajó con la teoría de la Gran Cadena del Ser:Dios creó una infinita serie de formas de vida,interrelacionadas algunas,de la más simple a la más compleja,pero inalteradas desde su creación.
Linneo(Kivon Linné) creó en el s.XVIII un sistema de clasificación lógica para todos los seres vivos;a todos los organismos les dio dos nombres latinos que se correspondían con el género y la especie.Cada género podía tener muchas especies relacionadas;a su vez,cada género formaba parte de categorías más extensas.
A finales del s.XVIII,G.L.Leclerc propuso que los seres vivos cambiaban a través del tiempo y que la Tierra debía de tener por lo menos 75000 años de antigüedad,pero rechazó la idea de que algunas especies pudieran evolucionar hacia otras especies.
El primer evolucionista que expuso sus teorías públicamente (finales s.XVIII,principios XIX),fue J.B.Lamarck,aunque sus teorías eran incorrectas(herencia de los caracteres adquiridos).
1.2. Catastrofismo
   Según Cuvier,existieron catástrofes naturales,violentas y súbitas(Grandediluvios,volcanes,etc)
que provocaron la desaparición  de formas de vida,sustituídas por otras,procedentes de otras áreas que se instalaron en esas zonas .
1.3. Uniformismo
   El inglés Ch.Lyell examinó depósitos geológicos,observando que los cambios existentes se habían producido de forma lenta y progresiva.También afirmó que la Tierra debía de ser mucho más antigua y que seguía estando sujeta al mismo tipo de fenómenos naturales que la habían configurado.Defendió con pruebas la teoría del uniformismo,desarrollada originalmente por J.Hutton a finales del s.XVIII.
1.4. Evolucionismo
   Se puede considerar a Ch.Darwin como el padre del evolucionismo,aunque él no inventó la idea.Sus observaciones durante su viaje a bordo del Beagle le llevaron a concluir que la evolución todavía se estaba produciendo.
  Fue en las islas de Galápagos donde empezó a entender las causas de esta evolución,identificando 13 especies de pinzones,diferentes de la única que él conocía,a 1200 Km.en la costa oriental del continente americano;además,cada una de las especies tenía el pico diferente y esta variedad estaba ligada a la dieta alimenticia.Estableció la hipótesis de que cuando los pinzones llegaron a las Galápagos se dispersaron y tuvieron que adaptarse a distintas condiciones (actualmente radiación adaptativa)
Según Darwin,los individuos que tienen una variación que les da ventaja de vivir mucho tiempo y reproducirse con éxito,son los más óptimos para transmitir sus rasgos a la siguiente generación;como consecuencia,estos rasgos se hacen más comunes y la población evoluciona.La naturaleza selecciona a los elementos más apropiados frente a otros.
Las pruebas arqueológicas empezaron a aparecer,principalmente de la mano de J.Boucher de Perthes,que desde inicios del s.XIX había estado recogiendo útiles asociados a huesos de animales extintos;sus teorías y pruebas fueron rechazados hasta la publicación de "El origen de las especies",de Darwin(1859).Desde ese momento se sucedieron los descubrimientos,entre los que cabe destacar la cueva de Altamira,hallada por M.Sanz de Santuola en 1879.
En la actualidad se sabe que el origen del Hombre está en África,pero hay dos conceptos de "Hombre":
   -Paleontólogos-Punto de partida a inicios del Terciario (70 m.a.),cuando apareció la especie Purgatorius,considerado el primer primate.Otros sitúan el origen hace 6-7m.a.,que es cuando vivió nuestro antepasado común más directo con el chimpancé.
   -Prehistoriadores-Se empieza a hablar de Hombre cuando el Homo habilis inventa el útil,entre 2,4-1,8 m.a.

2-MECANISMOS BIOLÓGICOS DE LA EVOLUCIÓN HUMANA
2.1  Los cromosomas
    Se encuentran en el núcleo de las células y su número varía según la complejidad del ser vivo al que pertenezca esa célula.Las humanas poseen 23 pares de cromosomas;si los comparamos con los del chimpancé,veremos que 13 son idénticos.Por otra parte,el cromosoma número 2,es único en el hombre,pero formado por dos elementos en el chimpancé,loque hace que tengamos 23 pares frente a los 24 de éste.
2.2. La locomoción
La locomoción erguida es una  característica fundamental del Hombre.Implica una adaptación de las distintas partes del cuerpo:
-Columna vertebral-En el hombre es sinuosa,en los primates es recta.
-Pelvis-Estructura ósea áltamente especializada.No sólo difiere la forma de ésta,sino la del glúteo mayor,músculo mucho más desarrollado en los humanos.
-Cerebro-Se prolonga en la columna vertebral mediante la médula espinal,que sale de la base del cráneo a través del agujero occipital.En el Hombre este agujero está situado en un plano horizontal,mientras que en los monos antropoides,al tener la cabeza inclinada hacia delante,aparece en un plano oblícuo de atrás hacia delante.

El bipedismo trajo consigo la liberación de las manos
2.3. La mandíbula
La adquisición de la posición erguida permite que la cabeza esté situada en equilibrio sobre la columna,desapareciendo los músculos nucales,con lo que ya no se impide el desarrollo del cráneo hacia atrás.La reducción del tamaño de la mandíbula hace que no se precisen ya unos potentes músculos masticadores;esta reducción produce la desaparición de la cresta sagital,lo que permite el desarrollo vertical de la caja craneana.
2.4. El cerebro
El cerebro humano sufrió una adaptación a los distintos medios;desde una capacidad de unos 400cc se ha alcanzado en 5m.a.una capacidad que oscila entre 1000 y 2000cc.
La gran importancia que tiene la combinación entre el cerebro humano y su cuerpo queda reflejada en una cualidad única en el hombre:el lenguaje.Para producir el lenguaje articulado ha desarrollado dos estructuras,una física,la faringe,y otra de especielización cerebral.
3-LOS PRIMEROS PRIMATES
3.1. Entre 40 y 20 m.a.
En el Eoceno y Oligoceno aparecen los primeros simios evolucionados:platirrinos en América;catirrinos en Asia y África.
Entre estos últimos,desde hace 35m.a. aparecen formas con características evolucionadas,como puede ser la mandíbula con 32 piezas dentarias;se trata del Parapithecus y el Oligopithecus
3.2. Entre 20 y 6 m.a.
·A partir del Mioceno (20 m.a.) y evolucionando desde los Catirrinos:
-Cercopitécidos
-Pliopitécidos
-Driopitécidos:Dryopithecus,Limnopithecus,Hispanopithecus…
Se desarrollan fundamentalmente en África,hasta que a mediados del Mioceno la placa
africana entró en contacto con el continente euroasiático,produciéndose la expansión de
esos grupos.
·Hace unos 25 m.a. aparecen 2 especies :
  -Propiopithecus
  -Aegyptopithecus(Depresión de El Fayun).
  -Aegyptopitecus zeuxi-posiblemente el antepasado más directo que compartimos con los
    simios.Las cuencas oculares frontales y las 32 piezas dentales llevaron a relacionarlo con
    los simios del Mioceno Superior.
·A mediados del Mioceno los driopitecinos se extienden por Europa y Asia,apareciendo bajo diversas formas:
  -Gigantopithecus (Asia-Mioceno Superior)
  -Sivapithecus (India-Mioceno Superior)
  -Ramapithecus ( "       "  )
-En 1948 Louis y M.Leakey hallaron los restos de una nueva especie en la isla Rusinga (Kenia),el Proconsul.Actualmente se diferencian tres especies:Proconsul major,P.africanus y P.nyanzae.

·El choque de las placas afroárabe y asiática (17 m.a.)pudo provocar una desecación y enfriamiento del clima.Al aclararse la selva tropical,un determinado número de linajes de primates se adaptaron ,modificándose la morfología de sus piezas dentarias.

4.EL PROCESO DE HOMINIZACIÓN (ENTRE 6-3,5 M.A.)
Para este periodo se han hallado en Kenia restos muy fragmentarios y aislados:molar (6 m.a.),fragmento de mandíbula (5,6 m.a.),restos de hueso temporal,de húmero,de maxilar (de entre 4 y 3 m.a.).El área de distribución hace pensar que la cuna de origen sea esteafricana.
4.1. Ardipithecus ramidus
    Conjunto de 17 restos hallados en el curso medio del rio Awash,en el pais de los Afar (Etiopía).Los escasos datos que se poseen inducen a pensar que se trata de formas muy primitivas que habitaban una selva húmeda.No se han encontrado huesos de las extremidades inferiores,ni pelvis,por lo que se desconoce si eran bípedos.
Se consideran un taxón próximo a los Australopithecus.
4.2. Los Australopithecus
     Entre 3 y 1 m.a. se desarrolló una nueva especie de hominido con una distribución geográfica más amplia,que forma la familia de los australopitecinos.Los restos han permitido definir ocho especies que pertenecen a un único género.
Características comunes:
-Caja craneana plana y frente huidiza
-Torus supraorbitario
-Cara prognata
-Carencia de mentón
-Posición horizontal del agujero occipital
-Arco dentario en forma parabólica
-Cambios en la pelvis
Los tres últimos caractéres son similares a los del Hombre moderno
4.2.1. Australopithecus anamensis (4,2-3,9 m.a.)
     En 1994 M.Leakey dio a conocer 21 restos hallados en los yacimientos de Kanapi y Allia Bay (Lago Turkana-Kenia).Se trata de homínidos muy primitivos;se distinguen del A.ramidus porque presentan molares más anchos y con esmalte más espeso,adecuado para masticar vegetales duros,por lo que cabe pensar que ocuparon un hábitat de bosque más aclarado.Eran totalmente bípedos.
4.2.2. Australopithecus afarensis (4-2,5 m.a.)
     Los primeros fósiles fueron hallados por primera vez en la estación de Hadar (Etiopía).Los hallazgos más importantes son un conjunto de restos pertenecientes a unos trece individuos "de una misma familia",y otro conjunto que permite reconstruir el esqueleto de un individuo (Lucy).
   En Laetoli se observaron unas huellas dejadas por primates prehistóricos,que revelan una deambulación erecta;el hallazgo de fósiles de A.afarensis en Laetoli,permite suponer que fueron estos homínidos los que dejaron las huellas.
4.2.3. Australopithecus bahrelghazal (4,3 m.a.)
En 1994 se encontró en el Chad un maxilar y una mandíbula de la misma época que el A.afarensis.Se trata de otra especie y parece demostrar que había dos o tres especies de australopithecus coexistiendo en cada zona.Su presencia temprana en el Chad indica que estos homínidos ocuparon un inmenso territorio con numerosos paisajes.
4.2.4. Australopithecus africanus (2,5 m.a.)
    Primer homínido fósil descubierto en África (R.Dart,1925).Se trata del cráneo de Taung,perteneciente a un niño de unos 6 años.También se encontraron otros restos en Sterkfontein y Swartkrans.
    Se distingue del A.afarensis por su cráneo mucho más globular,lo que conlleva una mayor capacidad cerebral.
4.2.5   Australopithecus aethiopicus o paranthropus aethiopicus (2,5 m.a.)
Hallazgo aislado en la orilla oeste del lago Turkana (A.Walker,1985),conocido como "el cráneo negro".Parece pertenecer a una rama paralela a la de los homínidos conocidos.
4.2.6   Australopithecus boisei o paranthropus boisei (2,3-1,2 m.a.)
  En 1959 M.Leakey encontró en la garganta de Olduvai unos restos de homínidos que se parecían a los A.robustus de Sudáfrica;después de reconstruir el cráneo,se comprobó que tenía una apariencia mucho más robusta.Inicialmente se le denominó Zijanthropus boisei.
  Actualmente existe un debate sobre en qué género debe incluirse a este conjunto de huesos.Algunos consideran esta especie no está emparentada genéticamente con los A.robustus hallados en África del Sur,otros opinan que la diferencia en el espesor de los huesos corresponde a un dimorfismo sexual.
4.2.7. Australopithecus robustus o paranthropus robustus (1,8-1,5 m.a.)
  Llamado así por presentar huesos muy gruesos;destaca también el volúmen craneano (530-600 cc),la cara alrgada y alta con marcado prognatismo,piezas dentarias muy macizas,torus orbitario muy acentuado y torus occipital;en los machos se observa una pronunciada cresta sagital.
  Se han hallado restos en la cueva de Komdraai (cerca de Johanesburgo),cueva de Swartkrans,Rift Valley,garganta de Olduvai y valle del Omo.
4.2.8. Australopithecus gahri (2,5 m.a.)
      Descubierto en 1996 en la región del Awash (Etiopía),se distingue por sus características dentales (megadoncia) y faciales.Su capacidad craneal es de 450cc.Se han hallado cerca huesos de hervíboros descarnados y fracturados intencionadamente,por lo que posiblemente fuera el primer tallador de piedra.
  Taxonómicamente el A.gahri representa un escalón evolutivo intermedio entre el A.afarensis y el Homo.

5. EL GÉNERO HOMO
El género Homo se caracteriza por tener un tamaño de cerebro relativamente grande, y por lo tanto con mayores capacidades cognitivas y una mayor inteligencia. Otra de las características que se incluyen en la diagnosis de los humanos es el menor tamaño de la mandíbula y de los dientes. Aunque el esmalte dentario sigue siendo grueso, el tamaño de los dientes de Homo se reduce, especialmente los premolares y molares. También se caracteriza por su forma de locomoción bípeda.
Los primeros estadios de evolución de nuestro género siguen en estado de confusión. Tradicionalmente se consideraba una línea evolutiva continua desde Homo habilis, pasando por Homo erectus, a Homo sapiens. Esta visión lineal de la evolución humana está siendo abandonada en la actualidad por modelos evolutivos de tipo ramificado, donde se incluyen numerosas especies de Homo (H. neanderthalensis, H. rudolfensis, H. ergaster, H. antecessor), todas ellas extintas y otras que no son antepasadas directas de nuestra especie, sino que constituyen líneas evolutivas laterales.
Entre unos 2,5 y 2 m.a., antes de que se produjera la extinción de los australopitécidos, apareció un nuevo homínido encuadrado en el género Homo. La primera referencia de huesos fósiles, presumiblemente pertenecientes a esta nueva especie de homínido, se debe al matrimonio Leakey que los encontraron en la garganta de Olduvai. Los fósiles más antiguos, que pueden ser atribuidos con toda seguridad a nuestro género, proceden de la región de Hadar (Etiopía), encontrados por el equipo de D. Johanson, a los que se atribuye una antigüedad de alrededor de 2.4 m.a. De la misma época más o menos, son las industrias líticas más antiguas identificadas. Este hecho refuerza la idea de que el Homo es el autor de las primeras industrias.
Los fósiles de Homo con menos de 2 m.a. de antigüedad son mucho más abundantes, y hasta hace poco se atribuían a dos especies: Homo habilis los más antiguos y Homo erectus los más recientes. Actualmente se pueden distinguir tres especies entre los fósiles humanos más antiguos de África: el Homo habilis, el Homo rudolfensis y el Homo ergaster. Entre las dos primeras especies se engloban los fósiles que antes se consideraban de Homo habilis, y casi todos los fósiles hallados en el continente africano que antes se atribuían al Homo erectus  ahora se atribuyen al Homo ergaster.
5.1. Homo habilis
Los fósiles más antiguos del género Homo según el criterio de los paleoantropólogos y de los prehistoriadores se pueden asignar a dos especies: Homo rudolfensis y Homo habilis.
El cuerpo de Homo habilis no era muy diferente del de los australopitecos. Sin embargo, ya había experimentado un aumento de la capacidad craneana (entre 500 y 750 cm3) y se asocia con las primeras industrias líticas de tipo Olduvayense. Existe una similitud entre las dos especies y es el medio en que habitaron. Ya no están ligados a un medio forestal sino que se habrían desarrollado en espacios más abiertos. Su antigüedad oscila entre 2,4 y 1,8 m.a. Esta especie presentaría un dimorfismo sexual similar al que presentaba Australopithecus afarensis.
Los primeros restos de Homo habilis aparecieron en Olduvai. Tras los primeros hallazgos, el yacimiento de Koobi Fora (Kenia), ha proporcionado la colección más numerosa y completa de Homo habilis. También en África del Sur se han encontrado algunos pequeños restos de esta especie.
Si bien es cierto que en la bibliografía se encuentran referencias de que también los australopitécidos eran capaces de tallar útiles, desde que se identificó la nueva especie, numerosos investigadores han vuelto a examinar los datos precedentes, tanto más cuanto que en el mismo terreno se han encontrado restos de Homo habilis.
El predecesor inmediato del Homo habilis, según la opinión más aceptada, seria posiblemente una de las dos especies de Australopithecus que convivieron con él, ya sean el A. africanus o el A. robustus. Según Ph. Tobias se trataría del primero de ellos, ya que presenta una menor especialización y por tanto seria más vulnerable para evolucionar hacia una nueva especie. La robustez de los huesos de la segunda especie, dotada de unas inserciones musculares muy fuertes, unos molares muy grandes con huellas de masticación de vegetales muy duros, nos hacen pensar que esta especie se encontraría en una vía evolutiva muy especializada y por tanto estaría próxima a extinguirse.
5.2. Homo rudolfensis
Todos los fósiles atribuidos a Homo rudolfensis proceden de las orillas del lago Turkana, antiguo lago Rodolfo (de ahí rudolfensis) y tienen un rango cronológico entre 1,9 y 1,6 m.a. Algunos restos aparecidos en Etiopía también han sido atribuidos a esta especie.
Para algunos investigadores los fósiles atribuidos a esta especie pertenecen a Homo habilis, pero para otros las diferencias de tamaño y de forma indican que pertenece a Homo rudolfensis. Actualmente todavía no se ha clarificado si hay que considerar al Homo rudolfensis como una especie taxonómica diferente, teniendo en cuenta el escaso número de ejemplares conocidos. Por una parte, algunas características somáticas como pueden ser la morfología del sistema locomotor, de la mano o de los dientes, no son suficientes para establecer una clara diferencia entre los Australopithecus y el Homo. Además, si el dimorfismo sexual de los primeros Homo fuera similar al de los australopitecos y/o parántropos, las diferencias que presentan Homo rudolfensis y Homo habilis podrían deberse a las diferencias entre los dos sexos. Sin embargo, en el Homo rudolfensis se aprecia un aumento significativo de la capacidad craneal y la aptitud para producir útiles, de tipo Olduvayense. Además, las diferencias entre los restos rudolfensis y los demás Homo habilis no residen tan sólo en el tamaño, sino también en la forma. Las características craneales de Homo rudolfensis son: un mayor cerebro y esqueleto facial más grande, ancho y plano. El torus está muy poco marcado, y la mandíbula y los dientes son mayores que en Homo habilis.
5.3. Homo erectus
La siguiente fase del proceso de hominización viene caracterizada por la presencia de una nueva especie, el Homo erectus, que había surgido hace unos 1,8 m.a. Hasta mediados de los años 90 se consideraba que la especie Homo erectus estaba repartida por todo el viejo mundo y por ello casi todos los fósiles encontrados en el horizonte del Pleistoceno Inferior y Medio de África y Europa eran encuadrados en esta especie. Pero en la actualidad hay una nueva tendencia en la que se prefiere reservar el término Homo erectus exclusivamente para designar a los fósiles que desde el Pleistoceno Inferior evolucionaron de forma local en Asia hasta su desaparición en el Pleistoceno Superior. Estos presentan una serie de características distintivas del resto de los fósiles, mientras que los especímenes de Homo erectus hallados en África actualmente se engloban bajo la denominación de Homo ergaster. Por otra parte algunos de los especímenes europeos que antes se encuadraban entre los Homo erectus, actualmente son asignados a la especie Homo heidelbergensis.
Los primeros Homo erectus, sin duda, fueron durante varios cientos de miles de años contemporáneos de los últimos Homo habilis del África Oriental. Esto sugiere que el antepasado inmediato del Homo erectus fue un Homo habilis o bien una especie homínida todavía por descubrir.
Los Homo erectus tuvieron un gran éxito desarrollando nuevas tecnologías que les permitieron adaptarse a nuevos entornos. Ellos fueron los verdaderos pioneros de la cultura humana en vías de desarrollo saliendo de África para poblar las zonas tropicales y subtropicales del Viejo Mundo, hace posiblemente 1,8 m.a. Sorprendentemente, sin embargo, éstos permanecieron anatómicamente inalterados hasta hace aproximadamente unos 600.000 años. Después se produjeron una serie de desarrollos evolutivos progresivos en los rasgos del cráneo que posteriormente se transmitirían a los humanos modernos. Sus restos no se encuentran exclusivamente en África, sino también en Asia y en Europa. Hace 1 m.a. el Homo erectus fue capaz de emigrar a zonas medioambientales mucho más frías de Asia y Europa. Se trata pues de una especie que siendo originaria de África, revela un nuevo comportamiento: la tendencia a emigrar. Este término se utiliza en un sentido totalmente diferente al empleado para los tiempos históricos, e indica, sin embargo, una búsqueda de nuevos territorios de caza. La larga duración de esta especie, 1,5 m.a., nos permite explicar su difusión por todo el viejo mundo, sin que sea necesario pensar en un desplazamiento de masas. Esta migración fue posible gracias a contar con una mayor inteligencia y con unas nuevas tecnologías.
Las formas del H. erectus no difieren mucho de las de sus predecesores: la caja craneana es baja, la frente es huidiza y los arcos supraorbitarios muy pronunciados. El prognatismo está todavía presente, aunque sea menos pronunciado, la mandíbula es así mismo huidiza hacia atrás y no tiene mentón. La forma general del cráneo es alargada. La morfología de las piezas dentarias y de los miembros no presenta modificaciones apreciables respecto a los especímenes precedentes. Sin embargo sí que son significativos el aumento de estatura cuya media alcanza 154 cm, así como de la capacidad craneana cuyos valores oscilan entre 850 y 1.300 cm3.
Algunos rasgos concretos de los diferentes ejemplares pueden diferir de uno a otro; puede tratarse de variedades individuales o bien de pequeñas mutaciones consolidadas con el tiempo, produciendo variedades geográficas, consecuencia de la amplia dispersión de esta especie por los tres continentes. De esta forma, se explica que los restos fósiles hallados de una forma independiente y muy alejados entre ellos, en un primer momento fueran considerados como especies nuevas y recibieran nuevas denominaciones. Sin embargo, actualmente se ha aceptado que se trata de la misma especie, el Homo erectus, aunque tengan subdenominaciones. Por este motivo, en el lenguaje científico se especifican como Pithecanthropus a los ejemplares hallados en Indochina, Sinanthropus a los hallados en China y Atlanthropus a los argelinos.
5.3.1. Homo ergaster antes Homo erectus en Africa

Entre hace 1,8 m.a. y 1,4 m.a. aparecen fósiles en África pertenecientes a una nueva especie de Homo: Homo ergaster, que presenta un claro aumento en el tamaño del cerebro y el tamaño y la estructura corporal con muy similares a los de la humanidad actual. Tiene una capacidad craneana entre 800 y 900 cm3 y los cráneos son alargados, bajos y con la base ancha. Presentan un torus supraorbitario bien desarrollado e independizado del resto del hueso frontal por un surco bien marcado; los huesos nasales sobresalen del resto de la cara; el esqueleto facial es menos prognato; y los molares son relativamente más pequeños. A esta especie se le atribuye la "invención" de las industrias Achelenses.
Los fósiles más antiguos de Homo ergaster proceden de yacimientos situados en la orilla del lago Turkana (Kenia). También se han encontrado restos de Homo ergaster en Olduvai y Sudáfrica.
Por primera vez en la evolución humana nos encontramos con un tamaño corporal similar al de la humanidad actual, con una estructura corporal muy parecida la nuestra. La proporción entre la longitud del húmero y el fémur es muy similar a la que tienen los humanos actuales (74%), y contrasta con la hallada para el Homo habilis, del orden del 95%. Posee un gran cerebro y asociado a él aparece en el registro fósil una nueva forma más compleja de utensilios de piedra, el Achelense. Los primeros bifaces se constatan en el registro fósil hace 1,4 m.a. de antigüedad.
En África Oriental, donde se supone que apareció el Homo ergaster, se inició la migración hacia los tres continentes, a regiones que hasta ahora no habían sido alcanzadas por ningún homínido, incluida la propia África. Una de ellas, es África septentrional. Así, se han encontrado restos en Argelia y Marruecos. También se han encontrado restos en Zambia, África del Sur, Etiopía y Eritrea.
5.3.2. El Homo erectus en Asia
Los fósiles de Homo erectus de Asia proceden principalmente de China (Sinántropos) y de la isla de Java (Pitecántropos).
Los Homo erectus asiáticos, aunque son muy similares a los africanos, pueden diferenciarse porque entre los primeros se aprecian las superestructuras craneales mucho más marcadas: torus frontal muy desarrollado y recto, el hueso occipital es más anguloso y tiene un torus occipital muy marcado, mayor grosor de las paredes del cráneo y de los huesos del esqueleto y bóveda craneal baja.
En la isla de Java se han encontrado muchos yacimientos con fósiles de Homo erectus. Estos homínidos ocuparon la isla sin necesidad de navegar, porque durante las épocas glaciares, al descender el nivel del mar, Java quedaba unida al continente. En casi ninguno de los yacimientos de la isla de Java aparece industria lítica, aunque en alguno de ellos ha aparecido recientemente un conjunto de industria lítica muy rico con choppers y chopping tools, así como numerosos restos de fauna.
El cráneo del Sinanthropus no es muy diferente del hallado en Java. Es alargado con paredes espesas, posee un pronunciado occipital y torus supraorbitario con constricción retroorbitaria. La capacidad craneana oscila entre 850 y 1.300 cm3 y la estatura se ha evaluado en 1,56 m. Se ha podido datar una ocupación continuada entre los 600.000 y 200.000 años. Junto a los restos de sinántropos se ha encontrado una abundante industria lítica clasificada como Achelense, a pesar de no presentar los característicos bifaces.
5.3.3. El Homo erectus en Europa. Homo antecessor
En Europa los yacimientos más antiguos atestiguan la presencia humana en Europa hace un millón de años. Por lo tanto, en primer lugar los humanos ocuparon el continente asiático y posteriormente Europa. Hasta hace muy poco, no se conocían fósiles más antiguos de 500.000 años en nuestro continente. Esta ocupación tardía, llevó a algunos investigadores a proponer que el continente europeo era especialmente hostil para los humanos debido a sus peculiaridades geográficas y climáticas, y que éstos no estuvieron en condiciones de habitarlo hasta una época relativamente reciente de nuestra historia. Sin embargo, el hallazgo en el yacimiento de Gran Dolina de Atapuerca de fósiles humanos con una antigüedad cercana a los 800.000 años, demostró que Europa fue poblada muy temprano, al igual que Asia, en el Pleistoceno inferior.
En Georgia, al sur del Cáucaso, a las puertas de Europa, se encontraron restos de Homo erectus con una antigüedad de 1,8 m.a. El tipo de útiles líticos recuperados en el mismo nivel que los restos humanos es Olduvayense. Por tanto, se confirma que estos homínidos llegaron a las puertas de Europa, hace más de 1 m.a.
También en una zona marginal del continente europeo, en Israel, fuera de las grandes áreas de Asia y África se han encuentrado una amplia serie de útiles líticos como percutores, picos y bifaces de tipo Achelense, que son considerados los más antiguos de Eurasia, y probablemente fueron usados por el Homo ergaster entre 1,5 y 1 m.a.
Es poco probable que los especímenes de Homo erectus hubieran alcanzado Europa cruzando el estrecho de Gibraltar ya que habrían tenido que recurrir a la navegación, que incluso hoy en día es muy peligroso, aún teniendo en cuenta el descenso de las aguas por las transgresiones y regresiones. La hipótesis más probable es que se desplazaran por el Próximo Oriente hace como mínimo 800.000 años, ya que en el extremo opuesto, como en Atapuerca ya estaban asentados en esa época.
Los fósiles hallados en la Gran Dolina de Atapuerca no pertenecen a la especie Homo erectus, de la que se distinguen por numerosos rasgos de su anatomía, pero tampoco son de la especie africana Homo ergaster. Sus rasgos morfológicos son peculiares y exclusivos, sin posibilidad de comparación con otros fósiles, por esa razón sus descubridores consideraron necesaria la creación de una nueva especie que describiera este "nuevo" tipo humano y lo denominaron Homo antecessor (Hombre pionero). La hipótesis del equipo de investigación del yacimiento burgalés es que esta especie debió surgir en África, donde existe un gran vacío de fósiles de esa edad, en un momento posterior a la salida de Homo erectus de este continente, es decir entre hace 1,5 y 1 m.a. Poco después de su aparición, una parte de la población de Homo antecessor salió de África y llegó a Europa. Así, las dos poblaciones de Homo antecessor, la supuestamente africana y la europea, habrían evolucionado desde su migración por separado siguiendo caminos diferentes, dando lugar a dos humanidades, los neandertales en Europa y nuestra propia especie en África.
En cuanto a las características anatómicas que definen esta nueva especie humana, las mandíbulas parecen ser menos robustas que en el Homo ergaster. Los rasgos que definen la mandíbula tienen un patrón de tamaño y forma intermedio entre dos grupos de Homo, los "primitivos" y los "evolucionados". Los caninos son grandes. Se reduce el tamaño de premolares y molares, mientras que los primeros y segundos molares inferiores tienen un tamaño grande. Los premolares de los homínidos de Gran Dolina tienen raíces dobles, que es un rasgo primitivo ya que los neandertales y humanos modernos tienen raíces simples. No se ha hallado ningún cráneo completo que permita medir la capacidad craneal de estos homínidos, pero se pueden calcular extrapolando medidas que era superior a 1.000 cm3, frente a los 800 a 900 cm3 de algunos Homo ergaster. Un rasgo llamativo del torus es la forma de doble arco siguiendo la forma de las órbitas. En las anteriores especies de Homo (H. habilis, H. ergaster y H. erectus), el esqueleto facial es muy plano.
5.3.4. El Homo erectus en Europa. Homo heidelbergensis
Con anterioridad a los descubrimientos de la Sima de los Huesos, se pensaba que había dos líneas evolutivas europeas durante el Pleistoceno Medio, la que culminaba con Homo sapiens y la que dio lugar, evolucionando de manera paralela, a los neandertales. Algunos autores opinan que las poblaciones del Pleistoceno Medio europeo, pertenecerían a la especie Homo heidelbergensis, así como otros fósiles africanos. Según estos autores, Homo heidelbergensis seria el último antepasado común de neandertales y humanos modernos. Hasta hace unos años estas poblaciones humanas del Pleistoceno Medio, tanto europeo como africano, se englobaban bajo el nombre genérico de anteneandertales.
Sin embargo, gracias a los fósiles de la Sima de los Huesos sabemos que todas las poblaciones europeas del Pleistoceno Medio presentaban características de los neandertales de forma frecuencial e incipiente, y ya estaban comprometidos en la línea evolutiva de los neandertales. Estos rasgos de neandertales se presentan de forma frecuencial y en mosaico, es decir, no todos los fósiles de Homo heidelbergensis presentan aquellas características en la misma parte anatómica. Por lo tanto, el Homo heidelbergensis sería en Europa la especie antecesora de los neandertales que evolucionaron en este continente en condiciones de aislamiento geográfico y, como consecuencia, de aislamiento genético durante todo el Pleistoceno Medio. En cambio, los fósiles africanos de esta misma época, muy similares morfológicamente al Homo heidelbergensis, serían antepasados exclusivamente de Homo sapiens. Por tanto, la posición del último antepasado común de neandertales y humanos modernos corresponde a la especie Homo antecessor, definida a partir de los fósiles de la Gran Dolina de Atapuerca, con más de 780.000 años de antigüedad.
El resto fósil más antiguo correspondiente a esta especie en Europa es la mandíbula de Mauer, descubierta cerca de Heidelberg (Alemania). Esta pieza se ha fechado en unos 500.000 años. Se considera que el Homo heidelbergensis se extinguió hace 250.000 años. En la Península Ibérica destacan los restos hallados en la Sima de los Huesos de Atapuerca con una antigüedad de 300.000 años. En este yacimiento burgalés son más de 2000 los restos encontrados pertenecientes a unos 32 individuos. Únicamente dos de los cráneos recuperados permiten evaluar su capacidad craneal que oscila entre 1.125 cm3 y 1.390 cm3. El cráneo no presenta la forma alargada ni la protuberancia occipital de los neandertales. El torus occipital es horizontal y central pero a diferencia de lo que se observa en neandertales, en los individuos de la Sima no se proyecta bilateralmente ni presenta una depresión en el medio. La cara es muy grande y prognata y por encima de las órbitas poseen un marcado torus supraorbital que recuerda al que presentan los neandertales. Los cráneos de la Sima de los Huesos muestran rasgos primitivos que los neandertales no poseen junto a incipientes caracteres neandertales en los huesos temporal y occipital. A partir de una pelvis masculina muy completa junto con otras pelvis menos completas, sabemos que eran robustos, con inserciones musculares muy marcadas con un gran dimorfismo sexual.
El examen comparativo de algunas particularidades de los diversos ejemplares en relación con su antigüedad parece indicar que en los últimos cientos de miles de años, se produjo un aumento progresivo de la capacidad craneana y también una evolución de determinados restos óseos que serán típicos en tiempos sucesivos.
La industria lítica más típica del Homo heidelbergensis es el Achelense. Además de la industria en piedra, sabemos que fabricaban lanzas de madera. Otra innovación que se inicia al final de este período es la técnica Levallois. Sin embargo, esta técnica tendrá su máximo esplendor durante el Paleolítico Medio con los neandertales.
Los representantes del Homo heidelbergensis fueron posiblemente los seres más fuertes y robustos que hayan existido. La estatura promedio en los varones superaba el 1,70 m. y el peso excedería de 90 kg. en los individuos en plena forma. Dentro de esta especie hubo individuos cuyo cerebro era del mismo tamaño que el nuestro, si bien el promedio era algo menor. La mayoría eran diestros, rasgo exclusivo humano que supone la primera evidencia de lateralidad. También en esta especie contamos con la prueba confirmada más antigua de un aparato fonador próximo al nuestro. Algunos de los individuos eran discapacitados o estaban aquejados de infecciones graves en la boca, pero eso no les impidió sobrevivir largo tiempo, lo que indica una actitud solidaria del resto de los individuos del grupo. Esta preocupación por sus seres queridos apoya lo que parece la primera acumulación de sus muertos en lugares recónditos, en lugar de abandonarlos a la intemperie y podría ser la más antigua práctica funeraria.
5.4. El Homo sapiens neandertalensis
Los neandertales constituyen junto con nosotros las dos humanidades más avanzadas y recientes en el tiempo. Ambas fueron diferentes en muchos aspectos pero muy similares en otros. Hace unos 127.000 años, mientras que el H. erectus se estaba extinguiendo, aparece una nueva especie: el Hombre de Neandertal. Su nombre procede del yacimiento epónimo del valle de Neander cerca de Düsseldorf (Alemania).
Algunos de los rasgos craneales del H. neanderthalensis son similares a los de H. erectus y H. heidelbergensis. La bóveda craneana es alargada y aplanada, la frente huidiza, el torus supraorbitario muy pronunciado y la mandíbula muy prognata sin mentón. Además posee otras características propias como la mandíbula que es muy alargada, con la superficie anterior lisa y sin fosa canina, el occipital largo y prolongado hacia atrás y hacia abajo donde forma una protuberancia o pinzamiento. La capacidad craneal es muy elevada, con una media estimada en cerca de 1.600 cm, superior incluso a la del Hombre moderno. La columna vertebral y las extremidades, concretamente la pelvis y el pie son muy similares a los actuales. El fémur es corto y está fuertemente curvado; de su longitud se deduce que la estatura media seria de unos 165 cm. En cuanto a la robustez de los huesos que realmente se interrelaciona con las fuertes inserciones musculares, es posible que se debiese al menos en Europa, a una selección natural de individuos muy resistentes a las adversidades del riguroso clima de la ultima glaciación, la würmiense, durante la cual vivieron estos antepasados.
El prototipo de Neandertal se definió a partir de los restos fósiles hallados en Europa, pero no faltan documentos de la existencia contemporánea en África y en Asia de poblaciones similares aunque no del todo idénticas, teniendo en cuenta que evolucionaron a partir de los diferentes subtipos de H. erectus. Por esta razón algunos autores los denominan como neandertaloides. 
5.5. Problemas filogenéticos sobre la transición entre neandertales y sapiens sapiens
La cuestión más importante es ¿de dónde procede y cómo surgió el Homo sapiens sapiens? Su predecesor inmediato, al menos geográficamente, sería teóricamente el Hombre de Neandertal. En el estado actual de nuestro conocimiento, esta hipótesis ha sido totalmente descartada. La morfología del esqueleto de los neandertales no es una forma intermedia entre el H. erectus y el Hombre moderno. Algunos caracteres como la relevante robustez de los huesos, particularmente acentuada en el torus supraorbital y del occipital, junto con la elevada capacidad craneana que supera incluso a la media del Hombre moderno, se han interpretado como unos indicios de una tendencia progresiva hacia una especialización muy evolucionada, de la cual es difícil imaginar que pudieran haber derivado las formas óseas más gráciles del Hombre actual. Además, la desaparición de los neandertales fue relativamente rápida (paleontropológicamente hablando), y el Homo sapiens sapiens ocupó su lugar en un breve lapso de tiempo. Parece razonable admitir que mientras que los neandertales se estaban extinguiendo en Europa, apareció en otro lugar una nueva población, dotada de una mayor fecundidad, superioridad técnica o intelectual que habría sobrevivido a aquellos, sin duda después de un largo período de coexistencia y posible hibridación.
Las relaciones biológicas y culturales entre los neandertales y los humanos modernos es uno de los temas más debatidos actualmente en Paleoantropología. Las preguntas fundamentales son las relaciones filogenéticas entre ambos, las características biológicas y culturales de estos dos grupos humanos y las causas que motivaron la extinción de los neandertales.
Los estudios genéticos han ejercido una fuerte influencia en las interpretaciones actuales de la historia evolutiva de los neandertales. La estructura del ADN mitocondrial de un neandertal nos muestra que estos tenían grandes diferencias genéticas con los Hombres modernos, que son la consecuencia directa de una evolución independiente durante al menos medio millón de años. Así pues, los neandertales no han contribuido genéticamente a la humanidad actual.
Las poblaciones de neandertales y los Hombres de Cromañón vivieron simultáneamente en Europa al menos durante 10.000 años. Los fósiles de neandertales son muy escasos después de los 40.000 años y desaparecen hace 30.000 años. Mientras que los cromañones u Homo sapiens siguieron proliferando y, con el tiempo, ocuparon todo el planeta. No hay ningún signo de conflicto físico entre las poblaciones. Entonces, ¿qué les sucedió a los neandertales?. Existen dos corrientes de opinión al respecto. La primera sostiene que los neandertales no eran una especie separada y que se produjo un mestizaje con los recién llegados Homo sapiens, cuyos genes acabaron por ser los dominantes. La segunda afirma que los neandertales eran una especie distinta, pero que su tasa de natalidad era más baja que la de Homo sapiens, perdieron la batalla por la obtención de recursos y fueron sustituidos por los cromañones, más avanzados culturalmente.
En el sur de la Península Ibérica los neandertales perduraron durante 10.000 años tras la llegada de los Homo sapiens al norte de la Península. Los fósiles humanos que se han hallado son muy escasos, pero se dispone de varias secuencias estratigráficas donde se puede documentar la sustitución de la industria lítica del Paleolítico Medio por otra del Paleolítico Superior. Por lo tanto, la colonización de los humanos modernos, llegados de África a través del Próximo Oriente, fue muy rápida, en torno a los 40.000 años. Pero los neandertales no se extinguieron inmediatamente en la Península Ibérica, sino que hubo un largo periodo de coexistencia entre las poblaciones de cromañones y neandertales. Así, se produciría la pervivencia de algunos neandertales en zonas marginales y mal comunicadas, como el prepirineo catalán, después de la llegada de los primeros humanos modernos.
Algún autor ha propuesto un modelo ecológico, denominado La frontera del Ebro, para explicar el largo periodo de convivencia entre neandertales y humanos modernos en la Península Ibérica. Establece unas diferencias ecológicas entre el sur y el norte de la Península, cuyo límite coincide con el valle del Ebro, que también actuaría como barrera ecológica para la distribución de otras especies de animales. Este límite coincide a grandes rasgos con la separación de dos grandes regiones biogeográficas: la Iberia eurosiberiana y la Iberia mediterránea. Según esta hipótesis, los cromañones procederían de un ecosistema eurosiberiano del norte, al que se habrían adaptado eficazmente cuando llegaron a Europa hace 40.000 años. Los neandertales peninsulares estaban mejor adaptados a los ecosistemas mediterráneos. Pero hace unos 30.000-28.000 años el periodo glacial würmiense entra en su fase de frío más intenso, esta ola de frío se extiende por toda Europa y llega hasta la península, alterando los ecosistemas mediterráneos y provocando la desaparición de los últimos neandertales.
A pesar del largo periodo de coexistencia, no hay ninguna evidencia arqueológica de que las últimas poblaciones neandertales del sur de la Península se hubiesen aculturado, o de que hubieran adquirido alguna de las innovaciones tecnológicas que poseían sus vecinos del norte, con unas industrias del Paleolítico Superior. De hecho, el Musteriense pervive, tanto en el sur como en el oeste, hasta hace unos 30.000 años; pero una vez que desaparece, la primera industria lítica del Paleolítico Superior que encontramos en los yacimientos meridionales de la península es el Auriñaciense evolucionado o el Solutrense.
Desde el momento en que los paleoantropológos establecieron que los neandertales eran una población humana distinta de la nuestra, se planteó la posibilidad de hibridación entre neandertales y humanos modernos. Esta posible hibridación también se ha utilizado como argumento a la hora de atribuir a los neandertales el estatus de especie distinta o de subespecie de Homo sapiens. Algunos especialistas observan en algunos fósiles humanos del Paleolítico Superior ciertas características propias de los neandertales, y en algunos neandertales rasgos evolucionados en dirección a los humanos modernos. Según estos autores, estos hechos prueban que la hibridación entre neandertales y Homo sapiens se produjo.
Aunque nunca podremos saber con absoluta certeza si la hibridación entre neandertales y cromañones era viable genéticamente, la información que nos aportan los fósiles y la biología molecular apunta a una nula, o muy escasa, contribución de los neandertales al acervo genético de la humanidad actual. Quizás las barreras a la reproducción no fueran de tipo biológico, sino que eran diferencias de tipo cultural y social las que impidieron la hibridación.
Tras la llegada de los humanos modernos y del Auriñaciense a Europa hace 40.000 años, el esquema de los yacimientos con fósiles humanos y con industria lítica atribuidos a los neandertales puede resumirse de la siguiente forma: 1) los neandertales perduraron hasta hace 30.000 años en algunas zonas de Europa (Península Ibérica y Península Itálica), en áreas geográficas que actuaron como refugio, estas poblaciones continuaron elaborado industrias Musterienses; 2) En el centro de Francia los neandertales pervivieron hasta hace 34.000 años, pero realizando un nuevo tipo de industria, el Chatelperroniense, que posiblemente se deba a una aculturación; 3) En Croacia, sobrevivieron algunos neandertales hasta hace menos de 30.000 años.
Este esquema nos muestra que la desaparición de los neandertales no siguió un modelo geográfico simple de extinción, de este a oeste, a medida que se expandían los humanos modernos. Sino que el retroceso se produjo de forma compleja: algunas poblaciones de neandertales quedaron aisladas, rodeadas de humanos modernos, mientras que otras sobrevivían en áreas periféricas que actuaron como zonas refugio.
El lugar de procedencia del Hombre moderno debe ser buscado en África o en Asia y no en Europa. En el primero de los continentes se han encontrado una serie de restos fósiles (Africa del Sur, Zambia, Tanzania o Etiopía), cuyas formas nos podrían hacer pensar en un origen africano, con unas dataciones entre 150.000 y 120.000 años.
Así, el inmediato predecesor del Homo sapiens sapiens, habría evolucionado a partir de un grupo de Homo erectus, que habiendo permanecido separado de las otras poblaciones de neandertales asiáticos, geográficamente lejanos, habría adquirido en el Próximo Oriente, formas nuevas y posteriormente habría emigrado hacia el Oeste.
A modo de conclusión podemos decir que estos descubrimientos son relativamente recientes, y hasta hace poco tiempo la idea que se tenía sobre este aspecto de la evolución era más simple: el Hombre de neandertal era el único que existía durante el Würm antiguo y aparecía siempre asociado a industrias Musterienses; al final de este período desaparece el Hombre de neandertal con el Musteriense, dando paso al Homo sapiens autor de las industrias del Paleolítico Superior. El esquema evolutivo que se plantea en la actualidad no acepta la aparición del Hombre moderno a partir del neandertal y defiende la existencia de un estadio presapiens (cuyo antecesor directo sería el Homo erectus presapiens) que daría lugar por un lado al Hombre de Neandertal y por otro al Homo sapiens sapiens del Paleolítico Superior, antecesor del Hombre actual, que se extiende ampliamente por todo el mundo a partir del final del Pleistoceno. Esto explicaría el hallazgo de restos de neandertales en niveles del Paleolítico Superior, lo que confirma que la presencia del Hombre de neandertal no queda reducida al Musteriense y también que la desaparición de este grupo humano no fue tan brusca como se pensó en un primer momento de la investigación, ni tan violenta, ya que se llegó incluso a hablar de una masacre: de los neandertales a mano de los H. sapiens.
5.6. El Homo sapiens sapiens
Entre los 40.000 y los 30.000 años, hacia el final del Würm II, aparecen los primeros representantes de una nueva especie: el Homo sapiens sapiens. Se trata de los inicios de nuestra andadura, ya que se trata de los mismos seres que ahora poblamos la tierra. Su estatura media es de 1,65 metros, siendo ésta superior a la de cualquiera de nuestros predecesores. El esqueleto está formado por huesos ligeros y frágiles, el cráneo no posee el torus supraorbitario y también ha desaparecido el pinzamiento occipital. La longitud máxima del cráneo se sitúa hacia arriba al nivel de los parietales y la forma varía mucho desde la dolicocefalia hasta la braquicefalia. La frente es alta y la visión es ortogonal. El valor medio de la capacidad craneana es de 1.450 cm3. Dentro de estos caracteres morfológicos generales, existen numerosas variedades que son las que han producido las diferentes razas.
Con la aparición de esta nueva especie se puebla no sólo el Viejo Continente sino que a través del Estrecho de Bering (entonces con un nivel muy bajo a causa de la glaciación), se llega hasta el Nuevo Mundo desde su parte más septentrional hasta la más meridional. Algo parecido sucedió en el Sudeste asiático y por los mismos motivos, este hecho facilitó que el Homo sapiens sapiens llegara hasta Australia.
5.7. Arboles filogenéticos
Cada nuevo descubrimiento o cada método innovador de investigación alimenta la proliferación de teorías relativas a las relaciones genealógicas del género humano. En la actualidad se utilizan sofisticados métodos estadísticos y de investigación como la biología molecular. Hay investigadores, como R. Leakey, que no consideran a los australopitecos como antepasados directos del Hombre moderno, agrupándolos en ramas distintas a la nuestra. Johanson y White, afirman que el Australopithecus africanus dio origen al Australopithecus robustus, pero este último se extinguió sin llegar a ser el antecesor del Homo erectus y éste a su vez, descendería del Australopithecus afarensis. Estas dos propuestas siguen una forma lineal en la evolución del género Homo desde el H. habilis, pasando por el neandertal y llegando al H. sapiens.
Actualmente se tiende a diversificar enormemente el árbol filogenético, (p.e. Wood o el equipo de investigación de Atapuerca, que se incluye a continuación).
Se han propuesto dos modelos para explicar el origen de los humanos anatómicamente modernos. El primero de ellos es el modelo multirregional o "en candelabro". Según éste, las antiguas poblaciones del Asia, África y Europa mantienen una continuidad evolutiva y genética con la humanidad actual, y son la causa de las diferencias que existen entre los diferentes grupos humanos actuales. El segundo modelo denominado del "Arca de Noé", del origen único o de la sustitución postula un origen único en un lugar geográfico concreto para la humanidad actual. A partir de ese punto de origen se produce una migración al resto del mundo que reemplaza a las poblaciones anteriores.