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PUEBLOS ORIGINARIOS
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REGIÓN PATAGÓNICA
Distintas poblaciones indígenas habitaron la Patagonia miles de años antes de la llegada de los españoles. Hoy sólo quedan depósitos funerarios, cuevas, escrituras rupestres, lugares de laboreo de piedras o conchillas.

Patagones del norte (meseta patagónica)

Esta zona fue habitada por dos grupos de indígenas muy diferentes entre sí: los tehuelches y los mapuches.

LOS  PATAGONES  O  TEHUELCHES 

La tradición más extendida sobre el nombre de estas tierras y de sus habitantes explica que los españoles que llegaron aquí por primera vez confundieron a los indios tehuelches, altos y fuertes, con auténticos gigantes, y les llamaron Patagones por comparación con un personaje frecuente en las novelas de la época: el gigante Patagón.

La región patagónica estuvo constantemente poblada desde hace unos 12.500 años. A la llegada de los españoles existían dos grupos principales con una frontera aproximada en el río Chubut: hacia el Norte, los GÜNÜN-A-KÜNNA (Tehuelche Septentrionales), hasta los ríos Limay y Negro; hacia el Sur los AONIKENK (Tehuelche Meridionales) hasta el estrecho de Magallanes. En 1520 Hernando Magallanes, en su viaje hacia el estrecho, recaló en Puerto San Julián (50º lat. Sur), en la actual provincia de Santa Cruz, donde ocurrió el primer encuentro con los nativos.

Los Tehuelches (o Patagones) vivían en el sur de la Patagonia, entre el río Santa Cruz y el estrecho de Magallanes. En un tiempo remoto, esos cazadores convivieron con fauna actualmente extinguida como el famoso milodon y el caballo enano. Tienen unas similitudes con los otros indios de Patagonia mas al norte (Mapuches, Pehuelches) con les cuales tenían contactos. Los primeros viajeros anotaron los parecidos en el modo de cazar por ejemplo, con los otros indios que ya conocían : los indios del Río (de La Plata). Su hábitat abarcó las estepas al norte del Estrecho de Magallanes. Se desplazaban tras sus correrías siguiendo a la caza en caballos que habían adquirido de los mapuches. Culturalmente pertenecen a la tradición pampeana Argentina. En sus desplazamientos alcanzaron hasta la actual ciudad de Punta Arenas, donde se supone intercambiaban productos con los kawashkar.

El primero europeo a conocer esos indios australes fue Antonio Pigafetta, cronista de la expedición de Magallanes (1520). Fue el que inicio el mito respecto al gigantismo de los patagones. Como termino medio tenían 1,80 metros de altura. Dice Dumont d'Urville que le impacto 'su enorme ancho de las espaldas, su cabeza ancha y gruesa y sus miembros macizos y vigorosos' destacando que 'constituye una bella raza de hombre, plenos de fuerza y vigor'.

Eran muy diestros con la boleadora, sea de a una, dos o tres bolas. También usaban lanza y arco. Con el hombre blanco llego el caballo, y los tehuelches se convirtieron en jinetes increíbles. Cazaban el guanaco y el ñandú. Tenían (usaban) muchos perros (ruidosos y penosos dijeron los viajeros).
Hablaban un lenguaje gutural, oclusivo y aglutinante. Carlos Vega da los ejemplos siguientes : "no te caigas" se decía "M'huatrhs" ; "es mi mujer" : "Yas ksheh".

Religión:

La creación entre los Tehuelche era atribuida a un ser que siempre existió. En un principio vivía rodeado por densas y obscuras neblinas "allá donde se juntan el cielo y el mar".

Kooch siempre existió, no tuvo nacimiento ni principio. Era como el aire. Nadie podía tocarlo, tampoco existía nadie ni para verlo, ni para tocarlo. Desde el principio de todo, Kooch estaba rodeado de tinieblas. Como vivía solo y rodeado de tinieblas desde la eternidad, nada podía ver y esa situación le entristeció de tal manera que comenzó a llorar largamente, con un llanto profundo e interminable. De las lágrimas que brotaban de sus ojos se formó el mar primitivo, ARROK, primer elemento de la naturaleza, donde comenzó a gestarse la vida para poblar el futuro mundo. Cuando advirtió que el agua brotada de sus ojos seguía en constante aumento, dejó de llorar y dio un profundo suspiro. Ese suspiro originó el viento, que disipando las obscuras neblinas, dio lugar al nacimiento de la claridad "igual que ahora aparece el día después de la noche en el lejano horizonte". Eso le causo gran alegría, despertando sus ansias de seguir creando los restantes elementos que formarían el mundo.

Creó todo con vida, hasta las piedras tienen una forma de vivir. Kooch había creado el mar con sus lagrimas y había disipado las tinieblas a su alrededor, pero a lo lejos continuaban y ello le impedía ver a su mundo desde la distancia aun habiéndose alejado mas y mas, hasta que de pronto alzó la mano realizando un rápido movimiento con que rasgó la oscuridad de la que brotó una gran chispa, la que continuó el giro de su mano, logrando disipar las tinieblas. Pudo entonces ver el maravilloso mundo alumbrado por ella a la que llamó Xaleshen (Sol).

Creados los tres elementos del espacio, el Viento, la Luz y las Nubes, KOOCH hizo surgir del seno del mar primitivo una isla muy grande, sobre la cual creó la vida perecedera, es decir: las aves, los animales, los insectos y los peces. A fin de admirar aquella maravillosa obra de KOOCH, el Sol enviaba luz y calor; las Nubes llevaban la lluvia bienhechora y el Viento se encargaba de crear los pastos.

La vida se desenvolvía en forma pacífica en la isla de la cosmología Tehuelche, hasta que aparecieron los gigantes, seres monstruosos y perversos. Desde esa isla ELAL trasladó a la Patagonia a todos los animalitos que fueron sus fieles amigos, una vez que se instalo en la nueva tierra.

ELAL, es el personaje central de la mítica Tehuelche, más que un dios, es un héroe educador, maestro de la caza y protector.

En la legendaria isla creada por KOOCH, nació ELAL, hijo del gigante NOSHTEX y TEO (Nube).

Fue el Cisne, quien trajo a ELAL siendo aún muy pequeño. El Cisne depositó al niño en la cumbre del Cerro CHALTEN (Fitz Roy) donde durante tres días y tres noches, protegido por las aves, contempló la nueva tierra.

ELAL, fue el creador de los CHONEK (Tehuelche), reveló a los hombres el secreto del fuego, inventor del arco y las flechas, les enseñó el arte de la caza y como seres creados a su semejanza les inculcó algunos principios de moral y conducta.

Finalmente, el ciclo termina con el alejamiento del héroe, que ha cumplido su misión, para dar lugar al hombre sobre la tierra.

ELAL desciende de la montaña, reúne a sus fieles camaradas, les prohíbe que le rindan homenaje alguno y retorna a su Isla llevado por un majestuoso cisne. Es en esa misteriosa Isla donde ELAL aguarda a los CHONEK muertos, que llegan guiados por WENDEUNK, un espíritu tutelar que lleva la cuenta de las acciones de todo Tehuelche.
Se puede distinguir entre los Aonikenk (Tehuelche Meridionales) y los Günün-A-Küna (Tehuelche Septentrionales).

AONIKENK

Tehuelche Meridionales
Constituían bandas poco mayores que las de los Selk'nam, compuestas por varias docenas de familias. Las bandas tenían jefes, y cada una disponía de un territorio propio por el cual migraban estacionalmente. Los jefes tenían escaso poder y una de sus pocas funciones era la de disponer el rumbo de las migraciones y el orden de la caza. Los movimientos faunísticos determinaba los desplazamientos humanos en Patagonia. Esto se reflejaba en los asentamientos de estas comunidades, con su tiempo de veranada e invernada. Sus paraderos de verano se situaban en las proximidades de la cordillera y en sus lagos y los de invierno en la cercanía de la costa. Las migraciones costa-cordillera seguían por lo general los cursos de los ríos patagónicos. En sentido Norte-Sur podemos reconocer dos derroteros: el cordillerano y el costero. Las veredas indígenas se establecían según una necesidad básica: la presencia de cursos o reservorios de agua dulce a los que recurrían para acampar.

Guanacos y Ñandúes eran sus principales animales de caza. Los métodos de caza variaron con el tiempo, a medida que evolucionaba su cultura. Los Tehuelche antiguos cazaban a pie y con arco y flecha. Los arcos de caza eran chicos con cuerda de intestino de guanaco, las flechas igualmente cortas, de caña, con dos o tres plumas y punta de piedra blanca o negra, también de hueso, transportadas en carcaj. Usaban cuchillos de piedra y odres de cuero para el agua.

Luego de la llegada de los españoles (S. XVI) adoptaron el caballo y la actividad de caza se convirtió en ecuestre y masculina, aunque las mujeres participaban formando el cerco que encerraba a las presas. El arma fundamental pasó a ser la boleadora.

Las mujeres se dedicaban a cazar presas menores como zorrinos, maras y quirquinchos. La caza era su medio económico fundamental a la que se añadía la recolección de raíces comestibles y de algunas semillas con las que hacían harina y la consumían tostada o preparando una especie de tortas.

Las prácticas comerciales se constituyeron en una parte importante dentro de los recursos económicos; su auge se debió no sólo a la facilidad para recorrer largas distancias que les posibilitó el caballo, sino también a la atracción que ejercían los productos ofrecidos por los pobladores blancos desde las colonias. En el siglo XIX la dependencia de los productos que ofrecía el blanco era cada vez más importante, y los viajes a Carmen de Patagones y Punta Arenas se convirtieron en el eje del funcionamiento económico. Los asentamientos agrupaban una cantidad mayor de individuos y la territorialidad de las bandas ya no fue tan definida. La caza del guanaco y el ñandú siguió siendo importante como sustento y con fines comerciales.


GÜNÜN-A-KÜNA

Tehuelche Septentrionales
Estos Tehuelche se distinguían fundamentalmente de los Meridionales por su lengua Günün a'ajech. En época ecuestre la frontera entre ambos grupos no fue estable. 

A partir del siglo XVII los Araucanos cruzaron desde el actual Chile, a su región; situación que culminó con la casi desaparición de la cultura Tehuelche Septentrional como tal en las provincias de Buenos Aires, la Pampa y Neuquen hasta el Río Limay, permaneciendo hacia el oeste algunos grupos Günün-a-küna, que sólo se fusionaron con los araucanos después de la avanzada militar del General Villegas en 1886.

De su mitología quedan relatos incompletos, donde se destaca la figura del ELEMGASEM, padre o generador de la raza que vive en una cueva, al que se le atribuye la autoría de las pinturas rupestres.

"Gran animal extraño, cubierto de enorme cáscara, muy gruesa parecida a la de los armadillos actuales. Robaba mujeres y tenía según algunos cara humana y según otros era un hombre de talla gigantesca cubierta la espalda de una enorme coraza."

Los Günün-a-küna tenían un canto dedicado al Elemgasem y decían que era el "dueño" de todos los animales vivientes y que sólo podía ser muerto por el rayo. Raspaban los huesos del Elemgasem (cualquier fósil hallado) y se lo daban a beber a los niños para que sean fuertes y sanos.

Sus Armas más conocidas:
BOLEADORAS
El uso de la bola en Patagonia se remonta a 10.000 años de antigüedad. La boleadora de dos bolas era el arma de caza y combate común de las tribus de la Pampa y Patagonia en el momento de la conquista. La bola de tres piedras, sin embargo era conocida en la región andina desde tiempos precolombinos.

En sus últimos tiempos los tehuelches reutilizaban bolas que solían encontrar en antiguos sitios de asentamiento o cacería utilizados por sus ancestros. En la mitología Tehuelche Septentrional estas bolas halladas eran fabricadas por un enano llamado TACHWÜLL, que tenía su taller en los cañadones o quebradas de las sierras. Continuamente se oía el repiqueteo del enano entregado a su labor, con su uña marcaba el surco de las bolas y procuraba no dejarse ver. Una vez, no obstante, lograron aprehenderlo; pero inmediatamente se nubló y empezó a llover de tal modo y en tanta cantidad, que se vieron obligados a darle libertad, cesando entonces la lluvia.

BOLA PERDIDA
Boleadora de una sola piedra, lisa, aguzada o erizada, la que atada a una correa servía, arrojándola, para herir a la distancia a la presa o al enemigo. También sujeta por el extremo de la correa se la usaba como una especie de maza para la lucha cuerpo a cuerpo.

BOLEADORA DE DOS Y TRES PIEDRAS
A diferencia de la Bola perdida estas boleadoras estaban destinadas a detener o trabar los movimientos de la presa o del enemigo. Las boleadoras se arrojaban a distintas partes del cuerpo , según la especie de la presa a alcanzar: a los yeguarizos y guanacos a las patas y al ñandú al tronco del cuello. La boleadora de dos bolas es la llamada comúnmente ñanducera, compuesta por una bola de piedra o de metal y la manija también de piedra pero mucho más liviana y muchas veces de forma alargada.

Cuando el objetivo era capturar vivo al animal, a los fines de domesticarlo (yeguarizos y vacunos), los tehuelches de épocas recientes utilizaban bolas de madera, más livianas y menos traumatizantes. Para fabricarlas usaban el engrosamiento de las ramas del Ñire (Nothofagus Antarctica) provocado por un hongo (LLao-Llao), aprovechando su forma de esfera achatada.

Para la confección de las correas o torzales se utilizaban tientos de cuero de potro, cogote de guanaco o tendón de pata de ñandú, por lo general retorcidos o trenzados en número de a tres. Para sujetar las piedras provistas de surco se pasaba directamente una tira de cuero alrededor del surco que se ajustaba fuertemente y luego se unía al extremo del torzal. En las bolas lisas el procedimiento era enfundar toda la bola dentro del retobo (forro de cuero).

"...combaten (los indígenas) con arco y flechas y con unas pelotas de piedra redondas como pelota y grandes como el puño, con una cuerda atada que la guía, la cual tiran tan certero, que no hierran a cosa que tiran." (Luis de Ramírez, español, 1528).


MAPUCHES
Mapu=Tierra
Che=Gente

El pueblo mapuche, es originario de América del Sur. Se encuentra asentado desde sus orígenes, en la zona que hoy ocupa la zona central de Chile y las provincias argentinas de Neuquén, Río Negro y parte de Buenos Aires.
Cuando los conquistadores hispanos llegaron al sur del continente en el siglo XVI, encontraron una ' numerosa població n -alrededor de un milló n de personas-, que se autodenominaban "Mapuches". Sin embargo, a pesar de tener una lengua común, se podian distinguir varios grupos, de acuerdo a la región geográfica que habitaban, Huilliches en el sur, Picunches al norte y Pehuenches al este.
Los relatos de la época, recuerdan que los antiguos mapuches tenían buenos conocimientos, sabian nombrar las estrellas, los pájaros, las aves, los animales, los insectos y hasta los peces del río y del mar. Conocian las plantas y árboles, y hasta las piedras tenían sus nombres.

La vital relación con la tierra se refleja claramente en su cultura, y allí se destacan los nombres que describen los distintos lugares que habitan, y que luego se tranformaron en nombres y apellidos.
La Cordillera de los Andes -Pire-Mapu o Piren-, (tierra de las nieves), es el territorio por excelencia del pueblo Mapuche. Esta gran muralla jamás pudo separar a este pueblo, que siempre vivió recostado sobre sus laderas y en ellas busco y busca los medios de subsistencia.
Origenes:

Los mapuches que se autodenominan “hombres de la tierra”, nacen de una lucha desatada entre el océano y la cordillera, los dos elementos centrales que modelan su territorio y su cultura. La memoria del pueblo recuerda su pasado como un enfrentamiento entre la culebra “Cai-Cai”, que vivía en lo más profundo del mar, y la culebra “Ten-Ten”, que habitaba en la cumbre de los cerros.

La leyenda cuenta que esta última le aconsejó a los mapuches que subieran a las montañas cuando el agua comenzára a subir, muchos lo lograron, pero otros murieron transformandose en peces. Hicieron sacrificios y el agua se calmó, bajaron de las montañas y poblaron la tierra...así nacieron los mapuches. Sobre el origen anterior del pueblo mapuche, todavia hoy hay grandes incognitas, y tampoco hay recuerdos anteriores al diluvio.

Religión:

Una vez al año, en otoño, los Mapuches realizan sus rogativas o fiestas religiosas (Nguillatún o Kamaruco). En las cuales agradecen a la tierra (Neguenechen), su dios mås importante por su existencia, sus cosechas, sus familias, el clima, etc.

La vital relación del mapuche con la tierra, no sólo abarca el ámbito de subsistencia material, también encuentra allí su expresión espiritual, su cosmovisión, la forma en que representa al mundo, y su relación con las fuerzas sobrenaturales. Esta relación con su territorio explica su voluntad de independencia, que no en vano mantuvieron durante tres siglos y medio, luchando sin tregua por la libertad.

Alimentación:

Sus principales actividades de subsistencia eran la caza, pesca y recolección de los frutos(piñon) del pehuén (Araucaria Araucana). Aún en nuestros días la última persiste. Los piñones son almacenados, y en base a ellos se preparan distintas comidas y bebidas, como el mudai (bebida preparada de piñones) y el kofkekura (pan hecho en base a harina de piñones y amasado sobre una piedra)
Pese a los cambios introducidos desde el contacto con el español, estas formas de subsistencia se han mantenido hasta la actualidad, incorporando la cria de animales y el cultivo de la tierra.

Actualidad:

Actualmente el pueblo Mapuche continua reclamando su territorio que fue sometido al dominio de Chile y Argentina a fines del siglo pasado. Ya más dispersos e infuenciados por la modernidad de nuestros días, conservan gran parte de sus tradiciones y nombres. Estos últimos usados, en su gran parte, actualmente. Nombres como: Neuquén , Bariloche, Zapala, Chocón, Limay, Pehuajo, Puen, Chos Malal, Lanin,Nahuel Huapi, Lacar, Temuco, Pucón,etc.

También han surgido actividades a nivel internacional en un intento por recuperar parte de la cultura y territorio perdido. Es así como se han llevado ha cabo encuentros en varias ciudades europeas y han logrado implementar la educación bilingüe en varias regiones del lo que fuera su territorio.
 
Patagones del sur (Tierra del Fuego)

En Tierra del Fuego, habitaron los onas, también pertenecientes al grupo de los tehuelches. Se destacaron como cazadores de guanacos, que constituía la base de su economía. No tenían caciques, sino una élite integrada por "chamanes", sabios y profetas que gozaban de privilegios y reconocimiento social.

SELK'NAM u Onas

Muy diferentes a sus vecinos canoeros están emparentados con los tehuelches, habitantes de la Patagonia. Eran de una gran contextura física, con presencia altiva y corredores incansables.
Basaban su subsistencia en la caza del guanaco, cosa que hacían con la ayuda de sus perros y el hábil manejo del arco y la flecha.
 
Consumían también los mamíferos marinos que varaban en las costas y a los "tucu tucu" (típico roedor del norte de la isla Grande de Tierra del Fuego). Para cazarlos saltaban sobre sus madrigueras hasta matarlos aplastados. La pesca la practicaban solo en los casos que los peces quedaban atrapados en piletones naturales durante la bajamar. De la misma forma recolectaban moluscos. Complementaban su dieta con hongos, apio silvestre, distintos tipos de bayas, huevos y aves.  

El clima en la estepa fueguina es mucho más riguroso que en los canales. Vestían largos "quillangos" realizados con la piel de guanaco (también podían ser de zorro o de lobo marino) y utilizaban mocasines de piel. Los cueros eran también utilizadas como para vientos de sus refugios temporarios (tolderías). Cerca de los bosques armaban con palos y pieles una carpa que en algo se parecía a los "tipi" de los indios de Norte América.

De costumbres nómades se desplazaban por el extenso territorio en búsqueda de su comida predilecta: el guanaco. En realidad lo hacía dentro de su territorio ("haruwen") dado que cada grupo tenía su tierra. No se quedaban más de 7 a 10 días en cada lugar y se movían en familia. En este peregrinaje la mujer transportaba a los bebes en una especie de cuna y también trasladaban palos y pieles para improvisar los refugios.  

Con un rico lenguaje propio era muy diferente al de los Haush, pero guardaba similitud con los tehuelches del sur. No se ha recogido un vocabulario tan extenso como el trabajo realizado por Thomas Bridges con los Yamanas, pero de cualquier forma se pudo recopilar bastante. No sucedió lo mismo con los Haush de los cuales se tienen solo algunos vocablos sueltos.

Además de su territorio los Selk'nam pertenecían a una sección que correspondía a uno de los siguientes puntos cardinales: norte, oeste y sur. Este "cielo" o sector era el del padre y lo heredaba la familia. Tenía importancia en los casos de casamiento porque una mujer solo podía casarse con hombres de otro "cielo" (como si fueran clanes). De orden patriarcal, la mujer debía responder como esposa sumisa. Existían dentro de su sociedad hombres que adquirían gran prestigio como los que resultaban hábiles guerreros o deportistas y también aquellos que se destacaban en sus manualidades, inclusive la cestería en caso de las mujeres.

Los "shamanes" eran temidos y respetados. En cambio era diferente el respeto que se le tenía a los sabios a los cuales se los consultaba para la toma de todas las decisiones, al igual que la figura de los profetas.
Cuando llegó el europeo a establecerse en la zona (1880) lo hizo seguido de los padres Salesianos que en la región de Río Grande establecieron su reducción para "civilizar" a los indios, por lo cual tuvo una gran relación con ellos. Aunque fueron muy criticados trataron de hacer lo posible para salvarlos de los nuevos dueños de las tierras y enseñarles las "civilizadas" normas de vida.

Hasta 1930 celebraron el "Hain" (en algunos trabajos se lo designó como "kloketen") que era una ceremonia para iniciar a los jóvenes. Desde ese momento eran considerados adultos. Las mujeres además de cantar participaba en la ceremonia a forma de público siendo los varones los que en forma activa se presentaban pintados y con máscaras.
 

Representaban distintas divinidades de su mitología y el "público" se dejaba sorprender participando de esta forma de la ceremonia. La duración de este rito era , aparentemente, muy variable y se realizaba sin una frecuencia establecida.

Con la llegada del europeo comenzó una rápida extinción. Se estimó que la población era de aproximadamente unas 3.500 personas pero gracias a las enfermedades traídas en los barcos, las matanzas de los nuevos dueños de las tierras y las propias guerras intestinas a que llevó la reducción del territorio por el cual se desplazaban en búsqueda de alimento (impuesto por los cercos de los estancieros), hizo que esta cultura desapareciera. Quedan algunos descendientes pero ya asimilados a la cultura importada.

La etnógrafa francesa Anne Chapman realizó una serie de grabaciones sobre cantos de los "Selk'nam" que fueron publicadas por Folkways Records y que pudimos escuchar en el Museo del Sonido en Londres. Los Selk'nam no llegaron a desarrollar instrumentos musicales por eso estos cantos no tienen acompañamiento musical. Llama la atención la vocalización de sonidos y es en especial interesante porque se trata de una forma de expresión artística de una cultura de cazadores y recolectores. Los cantos grabados son Chamanicos, de Duelo y algunos de ellos ya son de la época en que estaban reducidos en la Misión Salesiana.
Del trabajo recopilado por Anne Chapman extraemos un comentario del "indio" Luis Garibaldi (su familia era de la zona de Cabo San Diego, por lo tanto Haush), refiriéndose a algunos estancieros de origen europeo : " ... Ellos educaron algunos indios, educar en el sentido del trabajo, darle amor al trabajo, al dinero, en fin. Ahí el indio, en principio, el que quería trabajar trabajaba, el que no, no trabajaba. Pero el que no trabajaba no tenía comida, as¡ que era fácil educarlos."

Con respecto a matanzas generalizadas de indios, no se tienen datos precisos. Sí algunas fotos algo trucadas y unos pocos comentarios pero que no dicen de números aunque sí algunos métodos. Nuevamente de la misma obra podemos leer el comentario de un descendiente de "Selk'nam" , Federico Echeuline: " ... Ellos mataban porque les convenía, porque les pagaban libra esterlina por cada cabeza y la mujer le cortaban los senos ... ". Luis Garibaldi agrega: " ... Lucas Bridges dice que él invitó al Chancho Colorado (administrador de los Menéndez) para ver si podía civilizar a los indios, que era mejor civilizarlos, que podían ser útiles para el trabajo del establecimiento ganadero y el Chancho Colorado le dijo que no, que era mucha molestia, porque para civilizar, primero hay que mantenerlos y después hay que vestirlos y hay que educarlos; mejor es meterle una bala, se termina enseguida la historia.

El Cabo Peñas es el que está frente donde está el faro. Es un cabo que desplaya mucho y hay un descanso de lobos, porque es muy desplayada y hay mucha alimentación en la marea baja. Hay peces y mariscos, de muchas clases. Hasta el lago (Fagnano) bajaban la gente a marisquear y cazar lobos. Porque ahí estaba el descanso de lobos. Entonces el Chancho Colorado éste puso una vez unos centinelas armados con Winchester, unos tres cuatro hombres tres por un lado, tres por otro lado del cabo.
Cuando vino la marea alta a crecerse, en una parte del acantilado del cabo los iban apretando a medida que venían subiendo la marea, los iban apretando y el que quería pasar para el lado de la gente, le metían bala ... así que la gente, las mujeres y los chicos, se aglomeraron donde estaba el acantilado y ahí los ahogaron a todos ... ".

Si bien la exactitud o la objetividad es algo relativa, así entendieron ellos lo que les sucedió. En una de las partes se refieren a los misioneros y como fueron llevados a las reducciones : " ... Entonces los custodiaban con la policía y el ejército, en unos corralones hechos de madera y alambre. Después de ahí se lo entregaban a Monseñor Fagnano para que este los remitiera a la Isla Dawson donde tenía la misión, que ellos explotaban en la isla, con aserradero y ovejas. (Fue) Una concesión que tenía Fagnano del Gobierno chileno. Han llevado cantidades de indios allí, más de tres mil indios. ¨¨¿Qué hicieron con los indios?. ¿¨Hicieron salchichas o qué? En veinte años no puede haber terminado una cantidad de indios de enfermedad o una cosa así. Algunos tienen que salvarse. Cuando entregaron la Isla Dawson, después de veintiún años de explotarla, trajeron unos pocos indios acá (a la misión cerca de Río Grande). Pero Onas no vinieron más que tres mujeres: la Paula, la Raquel y la Petronila. Fueron las únicas que vinieron acá, hombres no vino ninguno."

En otra parte continua: " ... Acá mismo en la Misión Candelaria (la de Río Grande) venían algunos indios de afuera, a refugiarse ahí, pero vivían poco tiempo, morían enseguida. Esto es lo que yo no sé, lo que no me puedo explicar. Muchas veces he meditado sobre este punto y no he llegado a ninguna conclusión."
Ellos murieron hace tiempo, sin poder encontrar una respuesta. "The answer, my friend, is blowing in the wind."


Yamanas o Yaghanes

Estos nómades canoeros ocuparon desde la margen norte del canal Beagle hasta el Cabo de Hornos. Se han encontrado restos arqueológicos en la Isla de los Estados y se especula que han navegado hasta las lejanas islas Diego Ramírez. La ocupación en el Beagle data desde el 4.000 A. de C. aproximadamente.

Esta cultura, con gran dominio de los recursos marítimos, una dieta bien adaptada y una embarcación realizada inteligentemente con las precarias herramientas que disponían y con los elementos que le brindaba la naturaleza hizo su irrupción aproximadamente para esa fecha. 
Quienes serían los antecesores de estos pueblos canoeros , es una pregunta difícil de responder si no se quiere caer en la total imaginación.

A los "Yamanas" se los puede dividir en cuatro grupos al presentar dialectos distintos, pero todos ellos guardan patrones culturales similares. Estos fueguinos fueron los más estudiados a lo largo del tiempo ya que entre ellos se centró la actividad de los misioneros anglicanos y luego fueron descriptos sumamente bien por el padre Martín Gusinde.
También despertaron la atención de los europeos por los comentarios del naturalista Carlos Darwin que se refirió a ellos como "seres infrahumanos, sin vida espiritual" o como afirmó Darapsky: "la raza más ínfima del género humano".

Uno de los aspectos por los que mas llamaron la atención era que prácticamente vivían desnudos, algunos usaban un cubresexo y en ocasiones portaban un cuero de lobo marino puesto sobre el cuerpo cubriendo el lado de donde provenía el viento. Se desplazaban en forma bastante continua con su canoa de un punto a otro trasladando a toda la familia, perro, utensilios, armas, algo de comida e incluso el fuego en el centro de la canoa. Este era cuidado en extremo dado que no era seguro poder prender nuevamente un fuego en el nuevo emplazamiento de su choza si encontraban la madera mojada. Algunos autores sostienen que llevaban el fuego para calentarse mientras navegaban y para comer algún bocado; muestra a las claras que los que escribieron eso poco conocen de náutica.

Su contextura física los hacía muy diferentes a los Selk'nam (sus vecinos del norte) y si bien eran fuertes y de gran musculatura su estatura no pasaba los 1,60 metros, en el caso de los varones, y sus piernas eran algo endebles en comparación del resto del cuerpo. Todo esto les daba un aspecto desequilibrado a los ojos del europeo, y, en sí, les asemejaba más a la forma de un mono desarrollado que a un hombre.

Poseían arco y flecha pera para la caza que ellos realizaban les rendía mayor utilidad el arpón. Tanto para la caza de lobos marinos, con punta desmontable unida por un tiento, como para la caza de guanacos que consistían en arpones de punta fija. También usaban simples garrotes para la caza de pingüinos y lobos marinos en la costa. Usaban hondas y lazos para la captura de aves. La pesca la realizaban con una línea, desprovista de anzuelo, y cebo en el extremo. El pez que mordía era rápidamente extraído del agua de un tirón y tomado con la mano.

Para extraer centollas y bivalvos tenían largas horquillas de dos y tres puntas y desde la canoa se dedicaban a esta tarea. La diferencia de mareas y la costa rocosa hacen de la recolección de mariscos una tarea sencilla.
La frágil y simple canoa para los ojos de un desentendido en la materia puede semejar a un canasto lleno de ramas o pensar que se trataba de un armazón revestido con corteza. No hay nada más lejano a la realidad. En un trabajo realizado en 1989 donde reconstruimos en base a datos etno-históricos la primera reconstrucción de una canoa de corteza Yamana, las conclusiones a las que arribamos, luego de construir la canoa y navegarla fueron muy diferentes. Se tomó como base una descripción del famoso navegante Weddell dejando de lado apreciaciones de inexpertos en la materia como Darwin o en general los que no eran marinos. Gracias a ellos pudimos reconstruir una embarcación que si bien comienza con un tipo de construcción "fuera-dentro" (primero la corteza y luego el armazón), las ramas y estructura que se coloca dentro le confieren a la embarcación una gran solidez con la virtud de poder absorber golpes bruscos.

Si bien es cierto que la corteza es frágil, el tratamiento por ellos dado la comparan al mejor terciado marino brindado por la naturaleza. Su calafateo con algas, musgos, arcilla e inclusive grasa, hace que las costuras sean prácticamente impermeables. La barba de ballena y el cuero de lobo marino en tientos solucionaban sus problemas de costura y las trenzas de juncos reemplazaban a los cabos , tanto para fondear como para amarrar cerca de la costa sobre las algas.

Su remo en forma de espadilla es perfecto para remar sobre los grandes bancos de algas (cachi yuyos) que rodean la costa o estén en los bajo fondos. En sí las pruebas realizadas demostraron que la navegación sobre estas algas era perfecta, deslizándose la canoa sobre aguas tranquilas y dándole al remo un mayor empuje sin que se enganche dada su forma. Las velocidades que alcanzamos fue de 5/7 nudos y nos fue imposible avanzar con viento en contra. Con viento a un largo, de popa o de través, soplo se necesitaba remar de un lado con remadas muy espaciadas dejando la espadilla como timón. Esto produce una navegación serena con altas posibilidades de acercarse a presas en el agua.

Sin ánimo de cansar al lector podemos afirmar que no se trataba de una simple canoa sino de la mejor embarcación que se pudo haber construido sin conocer el metal y empleando los elementos dados por la naturaleza. Las canoas monóxilas, de tablas y balsas, construidas con la introducción del hacha por el europeo, lejos de ser un adelanto, constituyó en las primeras muestras visibles de la decadencia de un pueblo. Diferente fue la situación con sus vecinos "Halakwulup" que comenzaron a emplear la canoa de tablas, como en la tradición de los chonos.

En nuestro caso se dejó el Know-How en Ushuaia para que luego estudiantes de colegios secundarios , guiados por una artesana que colaboró con nosotros, construyeran una segunda canoa y esperamos que le sigan otras para poder llegar a entender más a un pueblo desaparecido y el recupero de una tradición olvidada.
En cuanto a su forma de vida, era común que se casen jóvenes y en ese momento de adquirir la independencia construían su primer canoa, ayudados por el resto del grupo familiar, del tamaño de sus necesidades. A medida que la familia se engrosaba, sea por hijos o por una segunda esposa la canoa se construía de mayor tamaño. En cuanto a la vida familiar era normal la bigamia e inclusive la poligamia. Muchas veces se trataba de una parienta viuda o la hermana de la esposa o una mujer mayor la que prestaba sabios consejos.

Con hábitos nómades solían reunirse dos o tres familias y en ciertas ocasiones, como el varamiento de una ballena, varias mas pero esto era solo circunstancial. Las casas de ramas y palos se construían rápidamente y tomaban una forma cónica o abovedado. Tapaban las mayores entradas de viento con cueros y trozos de corteza. Al cabo de unos días, cuando la montaña de deshechos era grande, la abandonaban. La naturaleza se encargaba de degradar los restos de alimentos, y la choza estaba apta para una nueva ocupación. Estos sitios fueron llamados concheros dado que desde la puerta de las chozas o debajo de los voladizos de los acantilados se acumulaban un gran número de cáscaras de cholgas y mejillones que consumían como dieta complementaria. Fue debido a estas altas concentraciones de valvas que en un primer momento se pensó que solamente consumían mariscos.
Los Yamanas contaban con "shamanes" (médicos-hechiceros) con dotes sobrenaturales. Podían controlar el clima, hablar con los espíritus, curar, matar, conseguir comida , en definitiva el control del bien y del mal en la eterna dualidad de los "shamanes"; eran buenos y malos según el momento. Se alcanzaba ese grado según la edad y el prestigio era muy importante.

Tenían distintas ceremonias siendo las principales la del "shiehaus", que debían pasar los adolescentes de ambos sexos para ser adultos, y el "kina" reservado a los varones, donde luego recién eran considerados hombres. Los cantos eran monótonos y las danzas también.
Se adornaban con collares y usaban pintura roja, blanca y negra, según las ocasiones. Todos estos puntos tenían importantes significados simbólicos.
Cuando alguien moría era enterrado o quemado e inmediatamente se abandonaba el lugar y no se lo volvía a nombrar. No han sido comprobados casos de antropofagia pero si se sabe que el zorro no era consumido por ser un devorador de carroña, inclusive desenterraba a los muertos.

Las peleas con otros grupos dialectales existían y funcionaba la venganza si algún miembro de la familia era herido o muerto por extraños; ésta podía estar pendiente por mucho tiempo hasta que se lograba cumplir.
Es interesante ver los censos del pueblo Yamana: Según Thomas Bridges en 1884 había contabilizado unos 1.000 indios de los cuales 213 eran hombres, 314 mujeres y 413 niños. Esto incluye a toda la región y estimó, a su vez, que la población total para mediados de siglo podría haber sido de unos 3.000 habitantes. Las epidemias comenzaron con el asentamiento de los primeros europeos mucho antes de 1884.
Más interesante es la cifra que da para pocos meses después que, luego de una epidemia de sarampión entre octubre y diciembre de 1884, muere la mitad. Para 1886 el censo realizado por Bridges es de 397 personas. Este es uno de los motivos por los cuales decide dejar de actuar como misionero.

En 1897 se realiza un censo en la Municipalidad de Ushuaia que arroja el número de 110. Para el Reverendo Lawrence el número no sobrepasa los 100 en 1913. El padre Gusinde estimó la población en 50 para 1945 y nuestro Censo Indígena de 1966, da la cifra de "2". Los motivos pueden ser muchos, pero la conclusión una sola: la total incompatibilidad del Yamana con la "civilización" europea.
Lo que casi no se da en ninguna región del mundo hoy se puede hallar en Tierra del Fuego: lugares deshabitados que, ocupados por los primitivos fueguinos fueron desalojados por los europeos para luego abandonarlos al no poder adaptarse a ellos. Casos como el de Península Mitre y cientos de islas desiertas con restos arqueológicos a flor de tierra, nos muestran claramente que ellos sí sabían como vivir en ellos.







Fuentes:
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http://geocities.com/detalles2000ar/
Sitio del Museo Maritimo de Usuahia







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